MONÓLOGOS DE UN HOMBRE CUALQUIERA

27-08-2020

Una vida de película

Una vida de pelicula

Es imposible encontrar felicidad en una foto.

El autor

En esta desesperación contemporánea por ser felices hemos elegido un método –a mi juicio, absolutamente espurio– para conseguirlo.

Hay una pasión enfermiza por el presente, con frases tan pelotudas como “el pasado ya fue y el futuro todavía no es, sólo cuenta el hoy”...

Algo que a mi entender esconde la cobardía para lidiar con el peso del pasado y con la angustia del futuro.

Y que tiene el daño secundario que supone mirar la vida como una foto. Si no la estás pasando bien, pues tendés a pensar que la vida es una mierda. Así, en presente. Es.

Y la vida no “es”. La vida, tal como yo la entiendo, “va siendo”. Va acumulando pasado, viviendo el presente y proyectando el futuro en una mezcla, despareja y personal, de momentos alegres y de los otros. De recuerdos para atesorar y otros para digerir. De presentes para disfrutar y otros para resistir. Y de futuros promisorios y otros angustiosos.

Tengo un amigo artista que nos debe a todos un trabajo fotográfico en el cual iba a plantear la mentira que habita detrás de las fotos.

Cuando me contó la idea y para que yo entendiera, puso el ejemplo de una foto de una hermosa flor en primer plano y en la siguiente toma, la misma flor, tomada de lejos, revelando el baldío en el cual esa flor puede estar...

En su momento –yo de artista tengo poco– trasladé eso al plano del pensamiento y de la metáfora y me quedé pensando en cómo muchas veces miramos las cosas demasiado de cerca... y en cómo, cuanto más amplia fuera la perspectiva, más nos acercaríamos a la verdad, si es que tal cosa existe.

Fui un poco más allá –de artista tengo poco pero de rebuscado mucho– y cuando quise trasladar eso a una mirada introspectiva de mi vida, no tardé mucho en darme cuenta de la falacia que sería pensarla en términos de “foto”...

Porque la vida es una película, una serie finita pero muy larga de fotos en permanente movimiento; con actores principales, secundarios y extras. Con una historia principal –la propia– y muchas paralelas y entrelazadas, que combinadas generan toda clase de afectos: amores, odios, miedos, pasiones, alegrías y decepciones... todos desplegados sin un orden preestablecido, como si fuera el mejor de los filmes de suspenso, en el que nunca sabés qué va a pasar en la próxima escena. Donde no hay música de fondo que te avise que viene el asesino ni que haga que avive de que te estás enamorando.

Una película en la cual –en el mejor de los casos– vos sos el director de ese film, pero uno que tiene que ir improvisando todo el tiempo para más o menos poder cumplir su tarea de “dirigirla”.

Creo que deberíamos dejar de mirar la vida como una instantánea. Y comprender que “esto también pasará” nos obliga a disfrutar a pleno en los momentos alegres y a resistir en silencio en los oscuros.

Y estoy convencido que acopiar lo bueno del pasado, tramitar lo que se pueda de lo malo y digerir lo que no, que lidiar con la angustia del futuro al mismo tiempo que intentemos capitaliza esa angustia para proyectarnos son actitudes que suman mucho a la hora de “ir viviendo”.

Porque entonces la felicidad ya no dependería de la foto de hoy y podría ser una constante, una suerte de muda satisfacción diaria, independientemente del estado de alegría o de tristeza por el que estemos pasando ese día.

Ya que sabríamos de antemano el fantástico “The end” de nuestra historia:

Una toma en fade de una lápida con la inscripción:

“Esta persona vivió plenamente”,

grabada en formato de sonrisa...








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Adrián Ares tiene 56 años y es Licenciado en Psicología recibido en 1992 en la Universidad del Salvador. Padre de dos hijas y una “prestada” –como él mismo la define– lanzó el blog “Monólogos de un hombre cualquiera” a fines de noviembre de 2016 desde una cabaña en Salto, Uruguay, a la cual va frecuentemente a disfrutar de su otra gran pasión: la pesca.

El blog tiene hoy 80.000 lectores, muchos de los cuales interactúan con el autor en los “Miércoles de reflexión”, una sección de su página de Facebook en la que postea bromas con el único fin de divertirse una vez por semana.

Esta primera entrega es una selección de 60 monólogos, entre los cuales el lector encontrará algunos extractados del blog y otros absolutamente inéditos, para zambullirnos en el caos de afectos que nos embargan cotidianamente en este pasaje de ida sin regreso que es la Vida.

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