MONÓLOGOS DE UN HOMBRE CUALQUIERA

23-10-2016

Con el odio acabaremos

Con el odio acabaremos

Aferrarse al odio es como tomar veneno y esperar que la otra persona muera.

Buddha

Me he dado cuenta que todos los problemas de este mundo están siempre apoyados en el odio, la falta de respeto a las diferencias, la homofobia y todo tipo de generalizaciones que no alcanzo a comprender cómo son posibles...

Me es absolutamente inentendible por qué no pueden convivir razas, religiones y formas de pensar diferentes...

Porque por ejemplo, estos gallegos ignorantes, a pesar de ser tan bestias o más que los tanos, se permiten el lujo de odiar sin razones a los franchutes, ese pueblo de roñosos que tapan su mugre con perfume y que se permiten despreciar a los ingleses piratas colonialistas, cuando al fin y al cabo, todos son la misma clase de porquería.

Y es justamente la soberbia de los ingleses la que hace que se crean mejores que los musulmanes terroristas, tan perjudiciales en este mundo como los alemanes, esos nazis hijos de puta.

Ni hablar de los rusos y su comunismo de mierda. Otros tarados retrógrados que no sé por qué detestan a países como Suecia, Dinamarca y Holanda, cunas del libertinaje más repugnante. Y a la vez, desprecian profundamente a un Vaticano repleto de imbéciles chupacirios que ni siquiera han podido contribuir a la sociedad para que podamos convivir en paz con todos los trolos que nos tenemos que bancar a diario, cercenándoles los derechos que por supuesto tienen estos maricones.

Y qué decir de todos los judíos de mierda, dueños de la guita del mundo, que increíblemente reniegan de la existencia de todos los despreciables gois discriminadores que habitan el mismo planeta. Qué manera de odiarse mutuamente tan asquerosa...

Si sabré yo cuán mal está este mundo, que me tocó en desgracia vivir en esta Latinoamérica de cuarta y tercermundista poblada por bolitas que sólo sirven para mascar coca, paraguas que no sirven ni para eso, chilenos traidores y un fango en el que se mezclan los guatemaltecos, panameños, colombianos y una parva de países que no sé a quién carajo les pueden importar, si no suman nada a este mundo. Y ni me hablen de los brazucas… esos negros de mierda que si tienen futbol y cerveza, está tudo bem… qué pelotudos…

Tan desgraciado es este mundo, tan lleno de un odio que como bien dije no entiendo, que si quisiera huir de toda esta inmundicia latinoamericana y me fuera al norte, tendría que fumarme a estos yanquis imperialistas opresores, manga de soretes que odian sin motivo a los mexicanos ladrones al mismo tiempo que desprecian a un país como Canadá, esos nadas que ni existirían si no estuvieran colgados de las bolas de los malditos capitalistas de su imperio…

Menos mal y gracias a Dios que soy argentino y pertenezco a esta élite privilegiada compuesta por millones de inteligentes, rebozante de vivos como nadie, mejores que todos y cada uno de los demás seres de esta Tierra, con los más fértiles campos del orbe y las mujeres más bellas que se puedan concebir. Genios absolutos, inventores de la birome, el colectivo y el dulce de leche. Crisol de razas del cual, como si fuera un embudo de la perfección, salió esta estirpe sin parangón y trajo un poco de luz a este planeta hasta ese momento en sombras y aportó el asado, con esa carne que no existe en ninguna otra parte de la faz de la Tierra.

Pero por sobre todas las cosas, un pueblo como ninguno, decididamente tolerante y respetuoso de las diferencias.

Casi perfectos…

Sólo tendríamos que resolver qué hacer con los fachos del PRO, los negros peronistas, los insulsos radicales y los retrógrados zurdos…

Y listo.

No?








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Adrián Ares tiene 56 años y es Licenciado en Psicología recibido en 1992 en la Universidad del Salvador. Padre de dos hijas y una “prestada” –como él mismo la define– lanzó el blog “Monólogos de un hombre cualquiera” a fines de noviembre de 2016 desde una cabaña en Salto, Uruguay, a la cual va frecuentemente a disfrutar de su otra gran pasión: la pesca.

El blog tiene hoy 80.000 lectores, muchos de los cuales interactúan con el autor en los “Miércoles de reflexión”, una sección de su página de Facebook en la que postea bromas con el único fin de divertirse una vez por semana.

Esta primera entrega es una selección de 60 monólogos, entre los cuales el lector encontrará algunos extractados del blog y otros absolutamente inéditos, para zambullirnos en el caos de afectos que nos embargan cotidianamente en este pasaje de ida sin regreso que es la Vida.

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