MONÓLOGOS DE UN HOMBRE CUALQUIERA

26-09-2019

Quiero más de lo mismo

Mas de lo mismo

Rutina también son los ejercicios que te hacen fuerte.

El autor

Ya alguna vez escribí en disenso con aquellos que piensan que la rutina, así, por sí sola, es desagradable. Y en aquél entonces describí pilas de rutinas que a mi juicio no sólo no son penosas sino que me parecen absolutamente maravillosas. Porque cuando esas rutinas son cosas que disfrutás de la vida, la condición de “más de lo mismo” las tornan extraordinarias...

Hace unos días, en uno de esos “Miércoles de reflexión” en los que la mayoría reímos, alguien dejó caer que ya casi no me leía porque era “más de lo mismo”. No sabía si esta mujer es de las que quieren vivir todo el tiempo emociones “nuevas” o simplemente buscaba herirme de algún modo.

Lo primero que hice fue revisar los temas de las últimas notas, por si acaso esta mujer tuviera razón y yo estuviera monotemático sin darme cuenta. Pero me encontré con que había escrito sobre lo que uno a veces calla, sobre la esperanza, el legislar sin pensar, las cuotas de género y sobre la maravilla que es que alguien te esté esperando.

Así que decidí levantar el guante de lo que a las claras era una agresión y usar esa frase como punto de partida de mi nota de hoy. Como inspiración.

Fue así que recordé algo que le había escrito a mi ex mujer hace bastante tiempo y que empezaba más o menos así:

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Quiero saber que es domingo a la tarde porque mi mujer está planchando...

Quiero hacer asados de los sábados y lograr que tres pendejas, que cada vez están menos en casa, vengan –estén donde estén esa mañana– para compartirlo. Y negociar con una los chinchulines, con otra los riñoncitos y las mollejas con la tercera, como “pago” para que vengan...

Quiero acuerdos tácitos de tener el desayuno listo todas las mañanas de la semana y pagar todos los fines de semana llevándolo yo a la cama... Y cocinar para mi familia pero que haya “especialidades” que sólo mi mujer hace...

Quiero tirar monedas en una botella para tener cada tanto la “fiesta” de ir al Tigre a comprar cosas para la casa...
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La carta seguía enumerando una pila de cosas, todas menos una, ya vividas. Por lo que en realidad estaba diciéndole que la extrañaba y que quería “más de lo mismo” que había tenido…

Así que me puse a pensar qué es lo quiero de la vida.

Y no lo duden. Quiero más de lo mismo…

Quiero hacer el amor con la misma mujer una y otra vez, porque quiero poder ir conociéndola cada vez más. Hasta llegar al punto en el que, tal como pasa con ese chocolate del cual ya conocés el gusto, pueda saborearla desde el mismo instante en el que sepa que vamos a intimar. Quiero más de esos cálidos besos, más de esos gemidos de placer, más de esos espasmos. No quiero otros. Quiero más de los mismos.

Quiero más de esos momentos en los que yo cocino y ella lee. Quiero más de esos días en que cocinamos juntos.

Quiero más de esas charlas, de esos silencios. Quiero más de esa vida compartida.

Por supuesto que quiero más de lo mismo.

Quiero más asados con mis hijas. Más sushis que pagar como premio a las notas que sacan en sus carreras. Quiero más charlas con ellas, más vacaciones juntos, más risas disfrutadas y más llantos resistidos. Quiero seguir viendo cómo manejan sus vidas y seguir sintiendo que algo debo haber hecho bien, porque ésa fue siempre mi meta como padre.

Más de lo mismo. Eso quiero.

Quiero más cenas con Fabio y que sigamos arreglando el mundo cada vez que nos juntamos. Quiero la misma profundidad de pensamiento que el cabrón tiene y la misma ironía con la que discute. Quiero más parrilla Bahía con Diego y que nos caguemos de risa de lo salvajes ideológicos que podemos ser a veces.

Quiero más cumpleaños de mi madre, todos los que la vida nos regale.

Cómo podría no querer más de lo mismo?

Quiero más días de pesca, con los pies en el agua y la cara al sol. Quiero la picada a la tardecita mientras escribo otra nota.

Quiero seguir jugando, disfrutando de la vida todo lo que se pueda. Más “bitácoras de pesca” en las cuales me grabo haciendo boludeces para que mi familia y mis amigos se rían.

La misma fuerza para resistir los tiempos difíciles quiero. Porque es la que siempre me permitió atravesarlos. Es la que siempre me llevó hasta la otra orilla.

Claro que quiero más de lo mismo.

Quiero la misma paleta de colores que la vida misma despliega cada día. Y la misma compleja sinfonía que ejecuta desde el cielo.

Y por eso, nada querría más en esta vida que poder seguir escribiendo,

siempre,

más de lo mismo…








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Adrián Ares tiene 56 años y es Licenciado en Psicología recibido en 1992 en la Universidad del Salvador. Padre de dos hijas y una “prestada” –como él mismo la define– lanzó el blog “Monólogos de un hombre cualquiera” a fines de noviembre de 2016 desde una cabaña en Salto, Uruguay, a la cual va frecuentemente a disfrutar de su otra gran pasión: la pesca.

El blog tiene hoy 80.000 lectores, muchos de los cuales interactúan con el autor en los “Miércoles de reflexión”, una sección de su página de Facebook en la que postea bromas con el único fin de divertirse una vez por semana.

Esta primera entrega es una selección de 60 monólogos, entre los cuales el lector encontrará algunos extractados del blog y otros absolutamente inéditos, para zambullirnos en el caos de afectos que nos embargan cotidianamente en este pasaje de ida sin regreso que es la Vida.

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