MONÓLOGOS DE UN HOMBRE CUALQUIERA

29-10-2021

Lo único originario es la violencia

Lo unico originario es la violencia

Incluso el pasado puede modificarse; los historiadores no paran de demostrarlo.

Jean Paul Sartre

Tal vez crean que, en el Imperio Inca, Manco Cápac se sentaba con los gremios a negociar las paritarias de los que tenían que construir lo que el mismo don Manco ordenaba. O que cada vez que sometían a un pueblo y lo sumaban al Imperio (requisito exigido a cada nuevo emperador) era porque en realidad charlaban con los que mandaban en la tribu invadida y los convencían de entregar el poder mientras juntos se tomaban una birra con papas fritas...

Y que cada año, durante los 50 que llevó construir Sacsayhuamán, Don Manco les daba a los obreros un bono navideño en premio por laburar de sol a sol y los invitaba con un asado en la Quinta de Cusco.

Quizá supongan que la Triple Alianza del Imperio Azteca le pidió por las buenas a Azcapotzalco que entregaran el valle de México mientras se clavaban un par de tacos y un mojito.

O que los tlaxcaltecas y los totonacas se aliaron con los españoles porque los dirigía Sergio Massa y Elisa Carrió, que ya sabemos cómo cambian de opinión, pero que el pueblo “originario” no quería saber nada de romperles el traste a Tenochtitlan y Tlatelolco.

Pero no. La verdad que no. Lo cierto es que esos imperios se expandieron en base a la sangre de los pueblos que derrotaban. Lo cierto es que los pueblos eran esclavos de cuatro gatos locos que detentaban la concentración absoluta del poder con condición de nobles incluida. Incluso con el supuesto aval divino.

Lo cierto que es que probablemente el primer “originario” fue el mono (hablo desde la teoría de Darwin) que logró ascender un cachito en la evolución y se la puso a los demás monos declarándose Rey.

Del mismo modo en que probablemente cada mono un pasito más adelante en la evolución de cada región del mundo se fue fumando en pipa al resto de los pre originarios, mucho antes de que fueran completamente humanos.

Y así, esos primates evolucionaron hasta ser los seres humanos que fueron Reyes y Emperadores del mundo.

Basta ver algún documental sobre monos para ver quién detenta el poder, qué privilegios tiene por detentarlo y cómo, cuando lo va perdiendo por vejez, “hace política” y busca un aliado joven que lo proteja del mono rival que mira con cariño el puesto de mandamás. Aliado al que por supuesto, recompensa con privilegios por sobre el resto de la comunidad (concretamente, morfa primero).

...

Todo el maldito mundo se hizo en base a la violencia y fue quedando en manos de quienes detentaban mayor poderío en el momento de la Historia en el cual las cosas se manejaban de esa forma.

Por eso Carlos V de España se quedó sin ser Carlos I de Alemania. Y si alguna vez “el sol no se ponía nunca en sus dominios”, pues conoció la noche de la derrota y se tuvo que bancar quedarse con la punta de Europa que hoy es España.

Por eso los ingleses se tuvieron que volver en 1806 y en 1807 y fumarse que la mezcla de originarios y españoles, los que patentaron las Criollitas, los hayan echado a patadas del que ahora era SU territorio, después de haber matado a cuando aborigen se hubiera opuesto.

Por eso, nada hay de “bárbaro” en que Don Hernán la haya tenido más larga y con cuatro españoles, pero aliado con una amplia coalición de “originarios” que estaban calientes con el poder, se morfara el territorio que hasta ese entonces había disfrutado don Moctezuma y sus antecesores.

No hay nada de “bárbaro” en que esa enorme coalición de originarios haya decidido “traicionar” a los otros “originarios”.

TODOS se manejaban así. TODO el reparto del territorio del mundo se hizo por el camino de la violencia. Hasta un momento evolutivo en el que dejó de ser moral, porque la nueva ética no aprobaba más ese tipo de acciones. (Hoy se hace a través de la economía, pero eso es material para otra nota).

Pretender hoy, en 2021, juzgar las acciones de aquellos originarios y de aquellos “invasores” con los valores éticos y morales contemporáneos es pretender erigir como cierto un juicio de valor absolutamente anacrónico, sin la más mínima comprensión de la evolución de la humanidad ni la más mínima aceptación de la Historia Universal.

Nadie invadió a nadie. O todos invadieron a todos. Hasta que el último que logró sentarse en la silla cuando la música de las guerras acabó, plantó bandera, le puso nombre a la silla y alambró alrededor de esa silla hasta que se encontró con el alambre del vecino.

Y eso es todo.

Toda la ironía y el sarcasmo desplegado apunta a que repensemos la forma de razonar, juzgar y sentenciar que estamos teniendo por estos tiempos.

Si hoy un tipo tiene relaciones sexuales con un menor de 14 años, es un pedófilo. Cuando esto pasaba en la Antigua Grecia, no. No era un pedófilo. Era un filósofo que tenía su efebo, algo muy bien visto por la sociedad de aquél entonces.

En plena actualidad, cuando en 2005 Qa´tu fue detenido por tener relaciones con su hijastra de 13 años, el hombre de origen Wichi simplemente no comprendía por qué estaba en la cárcel. Porque dentro de su cultura, él no había cometido ningún delito, ya que podía tener dos esposas y las mujeres podían tener relaciones desde el momento en que menstruaran.

De hecho, estuvo preso 7 años. Pero generó un gran debate acerca de si debíamos juzgarlo como a cualquier otro argentino, o debíamos tener en cuenta su cultura. Y mal que nos pese, no es lo mismo lo que este tipo hizo que si yo me hubiera casado con Judy y su hija y hubiese mantenido relaciones sexuales con ambas. NO es lo mismo. No estoy diciendo que porque lo hizo el Wichi está bien. La sola idea me da náuseas. Pero me da la cabeza y la REAL empatía para comprender que él estuviera estupefacto cuando lo detuvieron.

Para poner un ejemplo menos dramático y conflictivo, si en nuestro país eructás delante de los demás comensales, sos un asqueroso. Si lo hacés en China, el chef sonríe por el halago. Y si lo hacés en cualquier país de origen árabe, deberás hacerlo después de que lo haga el anfitrión. Y es muestra de haber quedado satisfecho con la comida.

...

Tenemos que empezar a ver la Historia como lo que es: evolución, cambio. Y analizar el pasado o la actualidad acorde al tiempo y cultura dominante.

Porque el ponderado revisionismo histórico nos está llevando a reescribir una historia absolutamente fuera de contexto y, por lo tanto, totalmente alejada de la realidad.

Y para seguir evolucionando como sociedad, lo último que necesitamos es apoyarnos en pilares falsos.

Toda época tiene sus valores estéticos y morales de su tiempo. Valores que van cambiando constantemente.

Y a la hora de juzgar, es imprescindible hacerlo teniendo en cuenta esas escalas éticas y morales.

Porque si seguimos “revisando” la Historia con estos lentes de un solo cristal y además lo pintamos de negro, estamos inventando un pasado que no existió.

Y si olvidar el pasado es condenar al futuro,

inventarlo por completo,

simplemente lo destruye…

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Adrián Ares tiene 56 años y es Licenciado en Psicología recibido en 1992 en la Universidad del Salvador. Padre de dos hijas y una “prestada” –como él mismo la define– lanzó el blog “Monólogos de un hombre cualquiera” a fines de noviembre de 2016 desde una cabaña en Salto, Uruguay, a la cual va frecuentemente a disfrutar de su otra gran pasión: la pesca.

El blog tiene hoy 80.000 lectores, muchos de los cuales interactúan con el autor en los “Miércoles de reflexión”, una sección de su página de Facebook en la que postea bromas con el único fin de divertirse una vez por semana.

Esta primera entrega es una selección de 60 monólogos, entre los cuales el lector encontrará algunos extractados del blog y otros absolutamente inéditos, para zambullirnos en el caos de afectos que nos embargan cotidianamente en este pasaje de ida sin regreso que es la Vida.

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