Carta abierta a una feminista radical

Somos nuestro propio demonio y hacemos de este mundo nuestro propio infierno.Oscar Wilde

No, no es lo que piensan. No voy a pelear. Todo lo contrario. Voy a sumarme a la lucha. Ya lo he dicho en varias oportunidades. Tengo hijas mujeres. Quiero para ellas la absoluta igualdad en los derechos que tienen mis sobrinos. Y por eso, cuando leí el párrafo que transcribo a continuación, decidí escribir mi propuesta a esta mujer…

He aquí el párrafo:

Los hombres se me acercan y me dicen:
“Lo que dices sobre los hombres no es verdad, no es verdad para mí. Yo no me siento así. Estoy en contra de todo eso”.
Y les digo:
No me lo digas a mí. Diles a los pornógrafos. Diles a los proxenetas. Dile a quienes hacen las guerras. Diles a los que excusan la violación, a quienes la celebran, a quienes la defienden. Diles a los novelistas que creen que la violación es maravillosa. Dile a Larry Flynt. Dile a Hugh Hefner. No tiene sentido que me lo digas a mí. Soy una sola mujer. No hay mucho que pueda hacer. Esos hombres dicen hablar por ti. Están en la arena pública diciendo representarte. Si no lo hacen, será mejor que se lo hagas saber”

Andrea Dworkin, escritora y activista del feminismo radical

Querida Andrea:

He seguido tu consejo y se lo digo a cuanto tipo se me cruza. A todos pongo al tanto de que no estoy de acuerdo con la violación, ni con el abuso, ni con el acoso sexual. Incluso les digo que no estoy de acuerdo con ponerse pesado en la calle, no porque crea que eso sea acoso sexual (me parece un poco demasiado llamarlo así) sino porque creo que no se le debe romper las pelotas a nadie.

También les digo que respeto a las mujeres como iguales, por lo cual, las cosas “machistas” que pueda tener, quedan reducidas a galanterías como abrirte la puerta del auto o ser yo quien paga la cena, algo que no jode a nadie, creo.

Les dejo bien en claro que cualquier forma de extorsión es un asco y que ofrecer un trabajo a cambio de “favores” es ser, sin duda alguna, un pedazo de hijo de puta sin perdón posible.

No dejo pasar ni un solo comentario despectivo hacia otro ser humano en el que lo despectivo es que ese ser humano es una mujer. Y por eso les aclaro que repruebo imbecilidades como “andá a lavar los platos” y ese tipo de actitudes frente a mujeres haciendo lo que ellos llaman “cosas de hombres”.

Hago mi parte, querida Andrea.

Y por eso me siento con resto moral para pedirte que hagas la tuya.

Te prometo decirles a los pornógrafos que lo que hacen es una porquería. Te pido que les digas a la actrices jóvenes, de mediana edad, adultas grandecitas y hasta viejas de 80 años, que trabajen de otra cosa. Que así los pornógrafos no van a tener qué mierda filmar. Después vamos juntos a hablar con los gays y los travestis (ya sabemos que las lesbianas del porno no son lesbianas) para que hagan lo mismo y entonces el que tendrá que buscarse otra forma de denigrar va a ser el director de la película porno. Quizá se quede sin medio para ganar dinero alguna productora ejecutiva o iluminadora o maquilladora o escenógrafa o vestuarista, pero bueno… es el daño colateral de lograr que estos hijos de puta dejen de producir toda esa basura.

Te juro que voy a buscar a los proxenetas para decirles que son una mierda que no alcanza límites. Te pido a vos que hables con la pila de minas que van a los boliches que todos conocemos buscando algún dueño de “departamentos” para poder “trabajar” seguras y tranquilas. Explicales por favor que ya tenemos la palabra “prostituta” para definir su actividad. Que pretendiendo subir a categoría de “trabajadoras sexuales” sólo fomentan esta porquería de la que te quejás. Y que hay otros laburos menos denigrantes. Y que si ellas dejan de prostituirse por decisión propia, va a ser mucho más fácil detectar a los hijos de puta que hacen de la trata de personas su profesión y raptan mujeres para prostituirlas por la fuerza.

Andrea querida: voy a ocupar buena parte de mi tiempo tratando de que los hombres dejen de hacer las guerras. A vos sólo te pido que hables con las mujeres que se enlistan en los ejércitos y las convenzas de que esta “igualdad” que están obteniendo es para formar parte de la misma cosa de la que te quejás.

Quedate tranquila que voy a hablar con todos los novelistas que conozca para decirles que traten de escribir sobre cosas más constructivas; a vos te encargo que hables con los cientos de miles de mujeres que compraron “50 sombras de Grey” y, no conformes con eso, pagaron la entrada de cine para deleitarse con la sumisión de una minita con cara de pelotuda a manos de un perverso digno de ser encerrado en un psiquiátrico.

De Larry y Hugh ni voy a tener que ocuparme si vos les avisás a los miles de mujeres desesperadas por participar en la transgresión de uno o ser conejita del otro. En una de ésas les hacés entender qué es el empoderamiento bien entendido y se dan cuenta de que si no hubiera minas dispuestas no habría Larrys ni Huhgs llenándose los bolsillos tan fácilmente…

Andrea, soy sólo un hombre. No hay mucho que pueda hacer. Menos en estos tiempos en los que cuando abro la boca, las feministas radicales como vos hacen fila para darme un sopapo. Algunas querrían hasta castrarme, si pudieran.

Todas estas mujeres que te enumeré, más las que se presentan a los concursos del mejor culo de la costa, las madres que llevan a sus hijas de 5 años a concursos de belleza, las cantantes que cantan pasándose la mano por la entrepierna o refregando su culo contra algún tipo, las vedettes de los teatros, las “coperas” de los cabarets, las que “calientan las redes” por Twitter, Facebook y cuanta red social haya, las que se le “filtran” a cada rato videos cogiendo con alguien… todas esas mujeres y unas cuantas más que no enumeré TAMBIÉN están en la arena.

Y esas mujeres, con sus actos, también dicen hablar por vos. Si no lo hacen, será mejor que se lo hagas saber.

Digo… para que comprendamos –de una vez por todas–, que estos problemas de la humanidad son,

te guste o no,

problema de todos…

 

Ver más notas