Vengan por mí

El opresor no sería tan fuerte
si no tuviese cómplices entre los propios oprimidos.Simone de Beauvoir

Crié dos hijas mujeres a las cuales siempre respeté. Primero por seres humanos y después, por supuesto, por su condición de mujeres, lo que les da un plus ante mis ojos.

Cuando estuve en pareja he sido, ante todo, un compañero.

No afecta mi “hombría” si una mujer paga la cena, si es ella quien maneja el auto, si ella gana más dinero que yo. No tengo un pelo de machista.

Pero…

Jamás van a convencerme de que el asesinato de una mujer es peor que el de un hombre. Cuando un hombre mata a una mujer es un cobarde que de lo que se abusa es de la diferencia de tamaño. La caga a trompadas, la somete y hasta la mata no por mujer, sino por la diferencia física, que le permite tomar el control del otro. Y por eso es un maldito cobarde al que le cortaría los huevos si fuera legal hacerlo. Pero no es un problema de género. Es un problema de poder. O inventemos el “maschiquiticidio”, que sería cuando un hombre caga a trompadas, somete o hasta mata a otro hombre porque él mide 1,90, pesa 110 kilos y la víctima es un tipo bajo de estatura y de contextura física muy delgada.

Con este planteo seguramente alcanza y sobra para que el oído de alguna fanática feminista no escuche la igualdad que estoy planteando y se quede sólo con que no me gusta el término femicidio. Y a continuación me sentencie a muerte por machista.

Pero voy a darles letra en serio:

Me seducen las mujeres que manejan la posición pasivo-agresiva y hacemos lo que ella quiere, pero me hace creer que yo decido.

Creo en el cortejo. Te llevo flores, te compro un chocolate o tengo un paquete de cigarrillos de tu marca en la guantera para sorprenderte cada vez que te quedes sin. Y para volver a sorprenderte cuando el tiempo pasa y sigo haciéndolo. Sólo porque me gusta que te sientas mimada, querida, valorada. Para que puedas ver que pienso en vos aún cuando no estamos juntos.

Más? Pero cómo no!

Yo soy el que cuida. Yo te protejo. Yo me cago de frío y te doy mi campera.
Vamos a cenar juntos? Yo invito.
Te abro la puerta del auto, que manejo yo el 98% de las veces. Por la misma galantería por la cual te dejo pasar primero a través de una puerta.

Aún más? Tengo…

Las tetas de las mujeres no son iguales a las tetillas de los hombres. Simplemente porque las primeras tienen una hermosa carga erótica que no quiero que se pierda y por eso me resisto a acostumbrarme a verlas por todos lados en pos de una falsa libertad, que creo que pasa por otro lado.

Más filosófico? También tengo…

Creo que somos irremediable y maravillosamente diferentes, y que puedo “perfilar” un comportamiento característico del sexo femenino tanto como puedo hacerlo con el masculino…

Suficiente…

Ya puedo estar seguro que ninguna fanática feminista (tampoco me gusta el término “feminazi”) está prestando atención a lo que escribo, porque está muy ocupada cargando la ametralladora para transformarme en un colador humano.

Quieren mandarme a prisión por machista de mierda?
Se equivocan. Pero no importa. De acuerdo.

Quieren que la sentencia sea la muerte porque no debería haber retrógrados tan imbéciles como yo en este mundo?
Ok. Les doy mi diestra para que me maten por ser una amenaza a las mujeres de este planeta.

Pero, antes de venir a liquidarme, chequeen sus filas, queridas “enemigas”.

Porque no elegí la cita al azar. Busqué una de una las máximas representantes de los derechos de las mujeres, una mujer digna de mi más profundo respeto y admiración, pero que ustedes, aquellas que han llevado esto a niveles donde no puedo decirle a una mujer que me parece hermosa sin correr el riesgo de que me linchen por abuso de género, me parece que no leen bien.

Apoyado en ella, les digo:

Cuando hayan logrado que no ya haya madres que aún les enseñan a sus hijos que los hombres no lloran.

Cuando hayan resuelto la paradoja que es que en un mundo machista son las mujeres las que crían a sus hijos. Por lo cual, si sigue habiendo machistas… lo tengo que explicar?

Cuando hayan eliminado a las Karinas Jelinek y a todas las que apoyan su carrera hacia la fama en mostrar sus cuerpos y cuán idiotas son; cuando hayan acabado con las Florencias Peña, que primero lloran por el video que “se filtró” y hablan del daño a sus hijos y después salen en pelotas porque son “dueñas de sus cuerpos” y ahora sus hijos viendo a mamá en tarlipes parece que ya no importan, cuando hayan enterrado a las Vickys Xipolitaxis, que han hecho de intentar parar pitos su profesión…

Cuando hayan erradicado a las cientos de minas que hacen carrera en TV poniéndose en el lugar de trolas, a los otros cientos de minas que se “arrodillan” para escalar en sus trabajos, a las miles y miles de mujeres que se anotan en concursos que van desde Reina de la zanahoria hasta Miss Universo, pasando por “el mejor culo” de la costa…

Cuando logren que los concursos de culos desaparezcan –no por ley–, sino porque no haya mujer que se inscriba, cuando hayan exterminado a las madres que llevan a sus hijas de 4, 5, 6 años a esos concursos…

Cuando hayan borrado de la faz de la Tierra al sinfín de “objetos” por decisión propia que son todas las mujeres que “calientan las redes”; cuando hayan logrado que Candelaria Tinelli deje de mostrar el culo, las tetas, la entrepierna y cada centímetro de su cuerpo cada vez que se hace un tatuaje nuevo…

El día que logren que no “se filtren” más fotos y videos de reventadas mostrando sus tetas con el semen de su eventual pareja, de Giselas Bernal y Cinthias Fernández desnudas en la ducha toqueteándose, de Vales Roth, Barbies Vélez, Wandas Nara, Virginias Gallardo… tengo que seguir? Todas con producciones fotográficas tan “hot” que bordean lo denigrante…

El mismo día en que “Bailando por un sueño” sea un programa donde la gente baila por un sueño y no un lugar donde las mujeres van en busca de fama más apoyadas en lo bien distribuidas que están sus carnes que en sus dotes de bailarinas. Y que por eso no se presten a cualquier barbaridad de falta de respeto.

El día que hayan logrado sacar de sus filas a los cientos, miles, millones de mujeres que no hacen otra cosa que ponerse en un lugar difícil –sino imposible– de respetar…

Ese día carguen sus armas, pateen mi puerta, y vengan por mí.

Que ese día, les juro,

me entrego sin dar pelea

y las dejo acribillarme por “machista”…

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