Te pido que hoy no

Puede que digas que soy un soñador, pero no soy el único.John Lennon, Imagine

No. Hoy no. Nada me digas sobre la codicia sin límite de las multinacionales. No quiero ni enterarme de cómo una porción de la humanidad vive a costa de la miseria de la otra porción, que es la enorme mayoría. No quiero escuchar una palabra de países del primer mundo, países emergentes, y países sumergidos eternamente…

Nada quiero discutir sobre ideologías políticas en pugna militadas por psicópatas manipuladores de masas que sólo buscan ser ellos los que sometan al prójimo para su propio beneficio, bajo supuestos altísimos ideales de una conducta que jamás tendrán cuando les toque implementarlas.

Hoy no, por favor.

No quiero ver obscenidades como un tipo pagando 275.000 euros por “mierda de artista” o un millón de dólares por una botella de whisky. O imbéciles comiendo oro, que no tiene gusto a nada, y pagando por ese plato “de autor” miles de billetes, mientras hay gente que no sabe cómo va a cubrir el alquiler de su modesto techo.

No quiero saber de guerras y los miserables intereses económicos que las impulsan. No hablemos de venta de armas, ejércitos privados, asesinos a sueldo ni poderosos políticos decidiendo con el dedo quién vive y quién muere, algo que según ellos mismos declaran, es sólo prerrogativa del Dios que invocan cada vez que pueden.

Quiero hacer oídos sordos a todos los fanatismos que nutren esas guerras. Nada quiero saber de odios raciales, fundamentalismos religiosos, xenofobias y demás mierdas que median entre los seres humanos. No me hables de neonazis ni revolucionarios. Ni una palabra del Corán, la Biblia o el Antiguo testamento. Ni nombres a catolicismo, al Islam o al judaísmo, ni ninguna de las religiones erigidas como “la” verdad absoluta a ser impuesta como sea.

Hoy no, te lo pido.

No quiero saber la cantidad de comida que se tira a diario a la par de un mundo lleno de lugares en los cuales la gente muere de hambre. No me muestres gigantes hamburguesas ni vasos de Coca Cola de un metro de altura cuando al mismo tiempo hay gente que camina kilómetros a diario para traer agua a su familia.

Hoy no.

No quiero ni enterarme de la pobreza, el hambre, las guerras, los odios, las muertes…

No. Hoy no.

Hoy quiero escuchar Las bodas de Fígaro de Mozart y Las cuatro estaciones de Vivaldi. Y Rapsodia bohemia de Queen, Sweet child of mine de los Gun´s y Persiana americana de Soda stereo. También quiero oír a desconocidos coros cantando gospel y a chicos entonando el Himno a la alegría.

Quiero leer Rayuela de Cortázar, Cien años de soledad de García Márquez y las Rimas de Becquer. Y algún autor desconocido que le escriba al amor.

Hoy quiero ver cuadros de Van Gogh y esculturas de Da Vinci. Y los dibujos de mi hija y los tallados de mi amigo.

Quiero saber todas las historias de hombres y mujeres que hicieron cosas maravillosas por el mundo. Quiero llenarme de altruismo, despojo, bondad, valentía, entrega.

Y también quiero enterarme del desconocido que devolvió la billetera con el dinero adentro, del que paró el auto para ayudar a alguien a cambiar una goma, del que le dio el asiento a una persona mayor.

Hoy quiero saber acerca de todos los muchos que ponen su grano de arena persiguiendo la utopía de un mundo mejor, desde el que se inmoló por la más noble de las causas hasta aquél que sale a la calle a tratar de que aquellos que no tienen techo pasen la noche en un refugio.

Quiero ver a un nene partir su alfajor y compartirlo. A una nena prestarle su vestido a otra.

Hoy quiero ver las sonrisas de ésos que lo hacen sólo por el placer de dártela.

Hoy quiero todo eso y más.

Porque quiero poder renovar mi lastimada esperanza en este mundo y a partir de mañana, seguir poniendo mi granito de arena, en esta maravillosa lucha que es perseguir,

incansablemente,

la utopía de un mundo ideal…

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