Tal vez, algún día…

Nena, vos no sabés lo que es amar a alguien de la manera en que te amo.Michael Bolton, To love somebody

No. No creo haber logrado aún hacerte saber lo que es amarte así. Ni por asomo.

Es imposible el adjetivo por el gozo de mi alma cada vez que te veo reír. No se pueden ordenar las letras que siento. Están demasiado alborotadas riendo con vos como para hilvanarlas en una frase, en una palabra siquiera…

No. No creo que pueda hacerte saber lo que es amarte así.

Es inexplicable el silencio que me invade cuando me quedo mirándote en esos momentos en que no ves que lo hago, cuando estás leyendo o mirando tele. O frente al espejo, arreglándote para salir. Mi cuerpo se llena de mudas haches que me mantienen con la lengua en un letargo sólo comparable a la silenciosa belleza de ese momento.

No. No creo que pueda hacerte saber lo que es.

No es concebible la admiración que una parte de mi ser siente mientras la otra discute con vos sobre algún tema. Que me lleva a quedarme contemplándote, aun mientras hablo, absolutamente fascinado por tu pasión, por tus ganas, por tus ideales. Adorando la sensibilidad de la que sos capaz frente a cosas a las que no logro acercarme.

No. No creo que pueda.

No hay palabras para contar lo absorto que me quedo frente a las líneas que dibujan tu cuerpo.

Cómo explicar el perfume de tu piel, cómo deletrear la lujuria de tu boca. Cómo emitir sonido alguno que supere a un suspiro cuando te veo desnuda, ahí, para mí. Cómo hacer, por Dios, para decir la calidez de tu abdomen contra el mío…

No. No creo posible que alguna vez lo sepas.

No hay lengua para hablar de tu sonrisa, no hay idioma que explique tu mirada. No hay teclado que resistiera la descontralada pasión con la que te siento cuando te acercás a mí, con la invitación al encuentro partiendo de tus ojos como tenue luz que me envuelve en un sopor de placer anunciado.

Qué dialecto podría expresar tu ternura, qué lenguaje podría hacerlo con tu lascivia…

No. No creo que pueda hacerte saber lo que es amarte así.

Cómo escribir las ganas de vivir con las que cada mañana me levanto por el sólo hecho de que estés a mi lado. Cómo hablar de lo acompañado que me siento, aun en mis momentos de soledad.


No hay páginas que puedan plasmar la diaria. El café y las tostadas, el beso, el mensaje de cualquier pavada en cualquier momento del día. El beso, la sonrisa, los mates a la tarde. El vino, la cocina, la cena. Nada de eso puede volcarse en un texto. Subir al cuarto y descubrir que voy a ver esa película otra vez porque a vos te encanta y verte con los ojos llenos de lágrimas en esa escena, la misma de siempre. No. No hay verbo para eso.

No. No creo que alguna vez sepas lo que es.

No hay jerga que declare cómo es retorcerse cuando hay algo que no puedo arreglar, cuando hay algo que no puedo darte, cuando sólo puedo acompañarte. Ni lengua que explique cuán hombre me siento cuando lo hago.

Por eso las flores, por eso los gestos, por eso la desesperación con que te abrazo cada vez.

Y por eso esta carta.

Escrita en la utópica ilusión de que tal vez, algún día, logre encontrar las palabras que expliquen,

aunque sea un poco,

lo que es amarte de la manera en que te amo…

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