Te regalo una sonrisa

Es solamente una manera de andar.Fito Páez, Dar es dar

El día que alguien me traiga un chico que comparta lo que tiene sin que le hayamos enseñado a hacerlo, me voy a creer el cuento de que nacemos buenos.

Cuando la madre le daba la teta a nuestra segunda hija, la mayor pataleaba de lo lindo, hasta que la realidad la doblegó. Esa realidad que le decía que se la tenía que bancar, le gustara o no.

Pero recién el día que descubrió que tenía con quien jugar, fue cuando comenzó a entender las reglas que suponen vivir en sociedad.

No venimos al Mundo dispuestos a dar, para nada. Nos enseñan a dar.

Pero nos enseñan a dar por conveniencia, a cambio de algo. “Cosecharás lo que siembras”, nos dicen. Y así nos inculcan esto que se parece más a un negocio que a un regalo. Una suerte de inversión para obtener los beneficios. Una inversión que si no “rinde”, no valió el esfuerzo de sembrar…

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Sólo a veces…

El escritor debe escribir lo que tiene que decir, no hablarlo.Ernest Hemingway

A veces quiero llegar y que no te des cuenta. Tomarte por detrás por sorpresa mientras estás cocinando y hundir mis pulgares en los hoyuelos de tu cintura mientras te traigo con mis dedos hacía mí. Y apoyar mis labios en tu cuello para darte un beso suave, con la humedad justa para darle un toque de lascivia…

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Capitán de mi navío

Si el barco en que navegas peligra en naufragar,
tira los trastos viejos, tíralos al mar…Fragmento, no sé el autor

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Dedicada a Cynthia,
la “nena” que me enseñó a poner los huevos sobre la mesa,
por el módico precio de enseñarle a comer sandwiches sin que se desarmen.
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Si ya conté que a los 25 años era un boludo importante, a mis 19 calificaba para las Olimpíadas con serias oportunidades de ganar el oro en la disciplina “pendejo pelotudo”.

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Con la cabeza gacha

Para ver claro, basta con cambiar la dirección de la mirada.Antoine de Saint-Exupéry

Aquella tarde era una tarde más. De ésas en las que cortaba el trabajo para ir por mis hijas, primero al colegio a buscar a Agus, la mayor, y luego al Jardín a recoger a Guada, la más chica. Y traerlas a casa para tomar juntos la leche (aún hoy me refiero a la merienda así).

Era otra tarde a esa hora en que mis clientes sabían que no podían llamarme porque no iba a atenderlos sino hasta después de haber pasado ese sagrado rato con ellas…

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Vengas cuando vengas

La luna me sigue detrás
Sé que pronto me puede alcanzar
Sólo quiero tener un minuto finalVicentico, Último acto

Basta, basta de llamarme así
Ya voy a ir, voy a subir
Cuando me toque a mí
Mientras, te canto esta canciónLos fabulosos cadillacs, Basta de llamarme así

Ya fui niño cuidado de colegio privado. Ya fui pendejo reo por la fuerza. Ya jugué hasta cansarme. Ya crecí de golpe por las circunstancias de la vida.

Ya perseguí sueños que alcancé. Ya duelé otros que no. Ya acerté y me equivoqué. Ya aprendí. Y ya volví a equivocarme…

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Carta de mis hijas antes de ser su padre

Tener un hijo debe ser quizás el acto más egoísta que un ser humano pueda hacer.El autor

No existen antes de concebirlos. No son. No se puede hacer algo por alguien que no existe aún. Por eso digo que decidir ser padre es algo egoísta, tal vez lo más egoísta que un ser humano puede hacer. Porque involucra a otro ser humano. A ése que aún no es, pero que vamos a traer aún cuando nadie nos haya pedido venir.

Y por eso imaginé esta carta, la que podría haberme escrito cualquiera de mis hijas –en realidad, las dos– mucho antes de que fuera yo su padre. Y que creo que sería más o menos así:

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