Amor de verano

Hay algo peor que un sordo que no quiere oir.El autor

Son muchas las veces en nuestra vida que “sabemos”. Y de esas veces son muchas las que nos hacemos los tontos. El problema está en que cuando eso que sabemos pasa, paradójicamente, nos toma por sorpresa.

Tal vez estaría bueno decidir. Sin hacerse el sordo. Decidir a sabiendas de que estamos corriendo un riesgo. Para que si pasa lo que sabemos, no haya sorpresa, no haya ese “la vida me engañó” del tango.

Porque creo que cuando no hay sorpresa, cuando uno elige, la alegría es enorme y la tristeza no es tanta…

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Como era ella

El vino, tinto. La cerveza, amarga. Los cigarrillos, negros.
Me gusta todo aquello que deja huella cuando pasa.El autor

Por eso vuelvo. Porque es como era ella.

Un río que a veces tengo que ir a buscar porque retiró sus aguas muchos metros y me fuerza a un camino lleno de piedras entre el lodo. Y otras que viene a mí sin que yo tenga que hacer ningún esfuerzo…

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Era en abril

Voy a volverme viento para entrar en cada hueco que dejaste sin cerrar.Vicentico, Nada va a cambiar

Era en abril. Pero podría haber sido en mayo o en junio. O en diciembre.

No hay un mes designado para el entusiasmo.

Era en abril. Y él llevaba mucho tiempo de silencios. De sólo una copa estoicamente erguida al lado de la botella de Malbec que lo esperaba cada noche para ese momento del día en que se abstrae de todo y todo lo piensa. Para ese momento de especias elegidas al azar y chorros de vino agregados a esa salsa que cada vez improvisa…

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Cuando me vaya

Uno muere mucho tiempo después de haber muerto.El autor

–No vas a entrar a ver a tu abuela? –me preguntó alguien que no recuerdo.
–Nada de lo que yo quería de mi abuela está ahí –contesté.

Y así era. Mi abuela había sido para mí las milanesas, el cariño, la sonrisa. Su voz diciéndole “nena” a mi mamá. Las risas aquella vez que no encontraba los anteojos porque se le habían caído dentro de la olla del puchero que estaba cocinando…

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El camino a casa

Y mi estrella polar se perdió en el firmamento, y por más que intento no la puedo encontrar.Sôber, Estrella Polar

Cuentan que en la Antigüedad, en esas épocas carentes de toda tecnología, la estrella polar era la que oficiaba de faro a la hora de que los navegantes quisieran volver a casa. Era esa estrella la que les permitía saber cuál era el camino de regreso. Era esa estrella la que desde el cielo sacaba al navegante de su condición de “perdido” y le daba la calma que supone saber cuál es el sendero que lo llevaría de vuelta al lugar de donde partió: su casa, su hogar. El lugar donde la sonrisa es calma y el alma retoza. Donde la luz es tenue y el clima cálido. Donde la paz es vino y el amor es cena…

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Las dos caras de la moneda

Todo lo que termina, termina malAndrés Calamaro, Crímenes perfectos

“Como te digo, también me encuentro usando la expresión “no valió la pena”, pero fijate que aun siendo que mi voto de confianza se vea diezmado con el devenir, ni ahí funciona el “no valió la pena”. Porque no hubo pena. En todo caso hubo una inversión de tiempo y energía que siempre debe hacerse, a mi entender, porque uno así lo desea, más allá de los resultados, por el gozo del camino. Y si “valió la pena” aun menos califica esto de pena. En todo caso valió la intuición o el atrevimiento del coraje, no se.”Cyin Saad, una escritora amiga

“No valió la pena”, solemos decir cuando nuestro matrimonio no resultó como queríamos. Como si lo que hubiésemos puesto en juego hubiera sido pena. Una boludez, como bien dice Cyin.

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