En tus manos…

Y si te abro mi corazón,
y te enseño mi lado débil…
Qué harías?Pink Floyd, The final cut

Un cirujano cardiovascular es tan humano como cualquiera de nosotros. Tan expuesto al error como cualquiera de nosotros. Pero cuando está operando, no le puede temblar el pulso. No tiene margen para equivocarse. Se puede equivocar antes o después, pero no ese preciso instante en el que tiene – literalmente– el corazón del paciente en sus manos. Porque el escalpelo va a hacer un tajo ahí, en aquél lugar en el cual le va a costar la vida a aquél que está totalmente entregado en la camilla.

Mucha presión? Puede ser. Pero nadie lo obligó a ser cirujano.

Cuando pongo mi corazón en tus manos, en el preciso momento en el que te muestro mi lado más débil, tampoco podés titubear. Tampoco puede temblarte el pulso.

Mucha presión? Puede ser. Pero nadie te obligó a estar conmigo…

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Carta para cuando vuelva a encontrarte

Perdona mi impuntualidad.
Me habría encantado haber llegado antes a tu vida.Semillas de la pasión

Por alguna extraña razón, después de determinada edad, cuando uno comienza a enamorarse de esta nueva persona en nuestra vida, tiene la tendencia a pensar en qué podría haber sido, cómo podría haber sido, si la historia hubiera sido otra y la hubiésemos conocido antes. Y nos calmamos inventando que todo lo caminado fue sólo el sendero para llegar adonde hoy estamos. Algo así como una romántica película de unas ciento ochenta mil horas (20 años, más o menos) que hoy llega al momento cúlmine. Ése en el que esos dos enamorados finalmente se encuentran…

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No te vayas

Te estoy tejiendo un par de alas.
Sé que te irás cuando termine, pero no soporto no verte volar.Andrés Castuera-Micher

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Dedicada a Guadalupe, mi hija menor, que partió el miércoles pasado a Nueva Zelanda a cumplir el sueño por el que trabajó casi tres años.
Y a mi amigo Fabio, que está pasando por la misma que yo.
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No te vayas. Esperá. Quedate un ratito más. No te vayas.
Que tengo que sentirte a través de la panza de tu madre. Dejame que apoye la mano y sonría con cada patadita que das. Esperá que vea la ecografía y escuche los latidos de tu corazoncito. No te vayas aún. Que todavía tengo que alegrarme cuando el médico me diga que pinte el cuarto de rosa tranquilo porque sos otra nena…

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Lo que resta del día

Sólo quiero pedir un deseo final y después que me lleve a volar…Vicentico, Último acto

Toda nuestra vida, incluso desde antes de ser concebida, puede ser conjugada desde el lugar de dejar, desde el punto de vista de lo que se acaba.

Dejamos de ser un sueño para pasar a ser una realidad el día que nuestra madre queda embarazada. Y de ahí en más, nos la pasamos dejando cosas…

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Melodía desencadenada

 

Un día voy a escribir todo lo que siento.
Y vas a leerlo y a preguntarte si se trata de ti.
Y probablemente sí.
Y posiblemente ya no.Instagram/Escritos

La imaginación tiene ese fantástico poder. Con la imaginación puedo hacer cualquier cosa. Lo que se me ocurra.

Por eso hoy, mujer, voy a tocar el piano para vos. Y voy a componer, sobre la marcha, una melodía única, con la esperanza de que apenas logre reflejar todos los sentimientos que despertás en mí. Pero no voy usar notas musicales. Voy componerla utilizando un montón de verbos que encontré en un cajón donde guardo todo aquello que absorbo de la Vida. Un cajón repleto de pasiones, de las más rojas y de las más calmas, pero todas con un nivel de intensidad que con sólo tocarlas me recorre la sensación de una nueva huella que queda grabada en mí cada vez que las vivo.

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Dañado de por vida

Jamás encontrarás el amor de tu vida, pues el amor no se encuentra, se construye.Erich Fromm

Sí, así estoy. Irremediablemente dañado. De por vida. Por todos los años que me queden por delante. Sin cura. Sin remedio. Sin ninguna oportunidad de recuperación.

Yo era un tipo como todos. Había tenido parejas como todos. Ya había recorrido algunas veces el camino de “me gustás”, “me gustás mucho”, “te quiero un poquito”, y así hasta enamorarme.

Hasta que llegaste vos. Hasta que la vida nos juntó en la puerta de la primaria a la que iban mis hijas y la tuya…

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