Devórame otra vez

Deberías haberme dado tiempo para poder ir cumpliendo la promesa que mis besos te hacían…El autor

“Qué buena que está la hija de puta! Te juro que la parto al medio” bien podría ser la frase que condensaría el deseo animal que te asalta cuando tenés enfrente alguien que te atrae mucho físicamente.

Querés arrancarle la ropa, partirle la boca, arrojarla a la cama. Saltar sobre ella para darte un buen revolcón, de ésos en los que es difícil distinguir si estamos teniendo relaciones o compitiendo por un campeonato de lucha libre.

Romper cosas en el camino, caer de la cama, golpearte la cabeza… todos síntomas que denuncian la increíble pasión que estamos viviendo.

Porque eso es la pasión… no?

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Dañado de por vida

Jamás encontrarás el amor de tu vida, pues el amor no se encuentra, se construye.Erich Fromm

Sí, así estoy. Irremediablemente dañado. De por vida. Por todos los años que me queden por delante. Sin cura. Sin remedio. Sin ninguna oportunidad de recuperación.

Yo era un tipo como todos. Había tenido parejas como todos. Ya había recorrido algunas veces el camino de “me gustás”, “me gustás mucho”, “te quiero un poquito”, y así hasta enamorarme.

Hasta que llegaste vos. Hasta que la vida nos juntó en la puerta de la primaria a la que iban mis hijas y la tuya…

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Amor eterno

Cada relación alimenta una fortaleza o una debilidad en ti.Mike Murdock, pastor evangelista

Fue absolutamente casual. Nunca me propuse encontrarla ni creo que ella se haya propuesto encontrarme. Nos conocimos hace años y jamás planeamos volver a reunirnos. Como siempre pasa con los grandes amores, no son pensados de antemano; simplemente se despliegan y te envuelven.

Son amores eternos, que están ahí, incólumes, estoicos, a la espera del momento justo para volver a ser. Y que cada tanto, reaparecen para iluminar tu vida…

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Es sólo un momento

Siempre hay un poco de verdad en cada “es broma”.
Una pequeña mentira en cada “no se”.
Un poco de sentimiento en cada “no me importa”.
Y un poco de dolor en cada “estoy bien”.La voz del muro

Todos los que hayamos tenido un hijo pasamos por la terrible primera etapa, ésa en la cual ese pequeño ser humano no tiene palabras, no cuenta con ese medio para comunicarse. Y nos desesperamos tratando de saber qué le pasaba cuando lloraba, palmeándolo en la espalda por si era un eructo atascado, frunciéndolo por la mitad para liberar sus posibles gases y mirando el reloj para calcular si era hambre, todo a la vez.

Pero aprendimos. Porque supimos escuchar los diferentes tipos de llanto y ver las distintas expresiones de ese “decir” de nuestro bebé. Y ante la ausencia de palabras, echamos mano de todo el resto de esa comunicación y logramos entender a ese hijo que lloraba.

Lo que parece que no aprendimos es la lección que la vida nos dio en ese entonces…

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Contra viento y marea

El diablo susurró en mi oído:
–No eres lo suficientemente fuerte para resistir la tormenta.
Hoy le susurré al diablo en el oído:
–Yo soy la tormenta.Vida lúcida

Aquellos que por los (d)años vividos venimos más o menos lastimaditos tenemos un sistema de alerta que cierra en forma automática la escotilla cuando conocemos a alguien que, por el motivo que sea, “nos mueve el piso”, cuando hace que nuestro barco escore y peligre en zozobrar.

No queremos más Lola –hoy voy a usar todos los dichos que denuncian la edad que tengo– porque esa “Lola” terminó demasiadas veces en lola-mento. Y la pasamos como el culo en el camino de ese lamentar…

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Renovemos la pasión

La magia del amor se acaba
cuando te acabas perdiendo en la rutina.Anónimo

Hace un tiempo leí un post que decía “Encontrar quien te ame es fácil. Lo difícil es encontrar quien no deje de hacerlo”.

El amor no es una cosa fácil por sí mismo. Que dure años, es un nivel de dificultad aún mayor. Porque la inevitable rutina va a meter la cola en ese amor y a ir carcomiéndolo de a poco, desgastándolo, despedazando el vínculo, matándolo suavemente.

Es la rutina lo que va a alejarnos del otro. Es la rutina la que va a aburrirnos a tal punto de que necesitemos fogonear la pasión con algo nuevo, diferente, si es que queremos que ese amor no deje de ser…

Bien, a la mierda. No creo que así sea.

Y porque creo que hay rutinas que son sencillamente maravillosas es que decidí escribir ésta, la carta de un hombre a su mujer:

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