El espejo

Dejar que nuestros hijos enfrenten solos las dificultades de la vida es, tal vez, una de las partes más difíciles de ser padre.El autor

–Qué pasa, hija? –le pregunté a Agus hace un año, aquella noche en la que ella estaba sentada en el banquito al lado del horno, acompañándome mientras yo cocinaba.
Un padre sabe cuando “algo pasa” y por eso le pregunté tan directamente.
–Quiero contarte una decisión que tomé pero quiero que me digas qué pensás de mí, pero no sólo como padre –balbuceó.
A pesar de ser una pendeja estoica por demás, se la notaba nerviosa.

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Carta de mis hijas antes de ser su padre

Tener un hijo debe ser quizás el acto más egoísta que un ser humano pueda hacer.El autor

No existen antes de concebirlos. No son. No se puede hacer algo por alguien que no existe aún. Por eso digo que decidir ser padre es algo egoísta, tal vez lo más egoísta que un ser humano puede hacer. Porque involucra a otro ser humano. A ése que aún no es, pero que vamos a traer aún cuando nadie nos haya pedido venir.

Y por eso imaginé esta carta, la que podría haberme escrito cualquiera de mis hijas –en realidad, las dos– mucho antes de que fuera yo su padre. Y que creo que sería más o menos así:

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No te vayas

Te estoy tejiendo un par de alas.
Sé que te irás cuando termine, pero no soporto no verte volar.Andrés Castuera-Micher

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Dedicada a Guadalupe, mi hija menor, que partió el miércoles pasado a Nueva Zelanda a cumplir el sueño por el que trabajó casi tres años.
Y a mi amigo Fabio, que está pasando por la misma que yo.
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No te vayas. Esperá. Quedate un ratito más. No te vayas.
Que tengo que sentirte a través de la panza de tu madre. Dejame que apoye la mano y sonría con cada patadita que das. Esperá que vea la ecografía y escuche los latidos de tu corazoncito. No te vayas aún. Que todavía tengo que alegrarme cuando el médico me diga que pinte el cuarto de rosa tranquilo porque sos otra nena…

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Déjala ser…

La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad.Simone de Beauvoir

Recuerdo que mi abuela me contó que cuando un bebé nacía, una de las primeras cosas que se hacía era contarle los dedos. Una especie de paneo general en el cual se aseguraban que todo estuviera en su lugar. Tiene ojos? Check! Orejas? Check! Todos los dedos y no sobra ninguno? Check!

Y una vez hecho el repaso decían: “Está perfecto”.

Hasta acá, más que comprensible. Sé por experiencia (doble) los nervios en la primera ecografía, los mismos nervios en la segunda y la repetición de ese cagazo en el momento del  parto, tensión que dura hasta que el médico te dice que está todo bien…

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A tomar la leche

El amor de padre rompe con toda lógica.
Porque es la única forma de amor
donde uno trabaja todo el tiempo para que puedan irse.El autor

Siempre desde mi punto de vista, cuando uno es padre enfrenta uno de los conflictos emocionales más grandes de la vida: trabajar intensamente, sin cansancio, para que ese hijo crezca sano, en todo sentido. Y en el área psíquica de esa salud, independiente.

Uno hace todo lo que se pueda para que ese ser, que en un principio no puede ni alimentarse solo –así de vital es el nivel de dependencia– pueda, un día, hacer su vida. Su propia vida…

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De cómo amasé mi fortuna

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En memoria de mi padre, el que aportó el capital a mi vida.El autor

Hay hijos de puta en el mundo?
Claro que sí.
Tienen hijos?
Muchos de ellos sí.
Bueno, yo soy el hijo de uno de ellos…

Me llevó algunos añitos encontrar la síntesis de la introducción para explicar quién fue mi padre. Unos cuantos más digerirlo, claro…

Porque venimos a un mundo en el que, por principios básicos pertenecientes más al reino animal que al de los “humanos”, se supone que el sólo parentesco genera afecto y, en el caso del vínculo filial, ese amor se supone de los más increíbles que puedan haber.
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