Vengas cuando vengas

La luna me sigue detrás
Sé que pronto me puede alcanzar
Sólo quiero tener un minuto finalVicentico, Último acto

Basta, basta de llamarme así
Ya voy a ir, voy a subir
Cuando me toque a mí
Mientras, te canto esta canciónLos fabulosos cadillacs, Basta de llamarme así

Ya fui niño cuidado de colegio privado. Ya fui pendejo reo por la fuerza. Ya jugué hasta cansarme. Ya crecí de golpe por las circunstancias de la vida.

Ya perseguí sueños que alcancé. Ya duelé otros que no. Ya acerté y me equivoqué. Ya aprendí. Y ya volví a equivocarme…

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Carta de mis hijas antes de ser su padre

Tener un hijo debe ser quizás el acto más egoísta que un ser humano pueda hacer.El autor

No existen antes de concebirlos. No son. No se puede hacer algo por alguien que no existe aún. Por eso digo que decidir ser padre es algo egoísta, tal vez lo más egoísta que un ser humano puede hacer. Porque involucra a otro ser humano. A ése que aún no es, pero que vamos a traer aún cuando nadie nos haya pedido venir.

Y por eso imaginé esta carta, la que podría haberme escrito cualquiera de mis hijas –en realidad, las dos– mucho antes de que fuera yo su padre. Y que creo que sería más o menos así:

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Y ahora voy por todo

El miedo es la emoción más difícil de manejar.
El dolor lo lloras, la rabia la gritas,
pero el miedo te atrapa silenciosamente en tu corazón.David Fischman

–Si fuéramos grandes… te casarías conmigo? –le pregunté.
–Sí –contestó sonriendo.
Y como siempre fui un tipo muy lógico y deductivo, sentencié:
–Entonces somos novios.

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Un día cualquiera

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo hacés,
entonces estás peor que antes.Confucio

Mi hija menor ha sido siempre muy prolija. Debe ser por eso que nació un lunes, como parece que corresponde. Y la mayor, ansiosa. Que no pudo esperar y nació en domingo.

Por alguna razón le endilgamos al inicio de la semana laboral, la facultad de generar el caldo suficiente para poder cocinar nuestros proyectos. Y después llega el lunes y el agua está demasiado tibia como para cocer algo…

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La juventud perdida

Que no te preocupe hacerte viejo.
Vas a seguir haciendo pendejadas… pero más despacitoAnómimo

Ya no puedo ir a tomar caña Legui a la estación de trenes de Flores como hacía a mis 15 años. Ya no tengo edad ni pulmones para comprarme un paquete de Particulares 4 sin filtro a medias con el Pollo y sentarnos en algún umbral de una casa a charlar hasta tarde todas las noches. Ya no puedo tocar timbres y salir corriendo todos los mediodías al regreso del colegio. Mucho menos para jugar al ladrón y afanarme alguna boludez del kiosquito de la misma estación de trenes, cada vez que volvemos con Esteban de Educación Física, a las siete y media de la tarde. Y mi abuelo ya no vive para poder confesarle eso sólo porque a Esteban lo atraparon cuando se sentó “a descansar” cuando el dueño del kiosco nos corrió. Y escuchar a mi abuelo murmurar “qué boludo”…

No. Ya no…

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Lo que resta del día

Sólo quiero pedir un deseo final y después que me lleve a volar…Vicentico, Último acto

Toda nuestra vida, incluso desde antes de ser concebida, puede ser conjugada desde el lugar de dejar, desde el punto de vista de lo que se acaba.

Dejamos de ser un sueño para pasar a ser una realidad el día que nuestra madre queda embarazada. Y de ahí en más, nos la pasamos dejando cosas…

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