Un día cualquiera

Si ya sabes lo que tienes que hacer y no lo hacés,
entonces estás peor que antes.Confucio

Mi hija menor ha sido siempre muy prolija. Debe ser por eso que nació un lunes, como parece que corresponde. Y la mayor, ansiosa. Que no pudo esperar y nació en domingo.

Por alguna razón le endilgamos al inicio de la semana laboral, la facultad de generar el caldo suficiente para poder cocinar nuestros proyectos. Y después llega el lunes y el agua está demasiado tibia como para cocer algo…

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La juventud perdida

Que no te preocupe hacerte viejo.
Vas a seguir haciendo pendejadas… pero más despacitoAnómimo

Ya no puedo ir a tomar caña Legui a la estación de trenes de Flores como hacía a mis 15 años. Ya no tengo edad ni pulmones para comprarme un paquete de Particulares 4 sin filtro a medias con el Pollo y sentarnos en algún umbral de una casa a charlar hasta tarde todas las noches. Ya no puedo tocar timbres y salir corriendo todos los mediodías al regreso del colegio. Mucho menos para jugar al ladrón y afanarme alguna boludez del kiosquito de la misma estación de trenes, cada vez que volvemos con Esteban de Educación Física, a las siete y media de la tarde. Y mi abuelo ya no vive para poder confesarle eso sólo porque a Esteban lo atraparon cuando se sentó “a descansar” cuando el dueño del kiosco nos corrió. Y escuchar a mi abuelo murmurar “qué boludo”…

No. Ya no…

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Lo que resta del día

Sólo quiero pedir un deseo final y después que me lleve a volar…Vicentico, Último acto

Toda nuestra vida, incluso desde antes de ser concebida, puede ser conjugada desde el lugar de dejar, desde el punto de vista de lo que se acaba.

Dejamos de ser un sueño para pasar a ser una realidad el día que nuestra madre queda embarazada. Y de ahí en más, nos la pasamos dejando cosas…

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Si no hubiera un mañana…

Morir mañana es tan bueno como morir cualquier otro día.Paulo Coelho

La puta que vale la pena estar vivo! Voy a disfrutar de la vida como si hoy fuera mi último día. Porque está claro que puede serlo. Porque en un santiamén y con el soplido final de la película “Los desconocidos de siempre”, puede que me saquen de este Mundo de un plumazo y desaparezca de la faz de la Tierra como el Kaiser Soze.

Así que nada de boberías. A vivir intensamente, plenamente, a full. Carpe Diem. A disfrutar del día! Que ahí está la verdadera felicidad.

No me pidas serenos planes. Dame sabor, dame emoción… quién sabe si voy a estar vivo mañana…

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Un día más, como cualquiera

Si no hiciste estupideces cuando eras joven,
no tendrás de qué sonreír cuando seas viejo.No me acuerdo quién lo dijo

No sé si cumplo 55, o es 5… 5… 5… y me dio la apoplejía…Chiste pelotudo que ya dije 300 veces

Dedicada a Oscar, que la inspiró.

Cuando los mortales empezamos a llegar a “cierta edad” nos dividimos en dos grandes grupetes en función de cómo la llevamos. Uno, que añora “los mejores años de su vida” y los recuerda con depresiva melancolía y otro, que pretende que estos son los mejores, tratando de compensar que “ya no son los mismos” que hace años.

Cumplimos 40 y nos da la popular crisis de la mediana edad. Repasamos qué hicimos, qué no, qué es lo que estamos a tiempo de hacer y qué ya no. Algunos sólo se deprimen por un rato, otros se separan y se compran una moto y una campera de cuero, alguna se encama con algún pendejo.

Cumplimos 50 y nos viene a la cabeza la estrofa de Cacho Castaña: “Voy camino a los cincuenta, punto y coma de la vida, sin pensar, sin darme cuenta, cerca del punto final”. Hijo de puta! Cerca del punto final?? La puta que te parió, Cacho…

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Cuando pase el temblor

Me encontré con este espacio de nuevo,
con ese niño que me habita.Fabio Massaro, entrañable amigo

Si digo que cada tanto la Vida nos lastima no creo que nadie se atreva a contradecirme. Todos y cada uno de nosotros tenemos ejemplos autorreferenciales que avalan esta sentencia.

Pero a mí me gusta más decir que la Vida nos marca, nos cincela, nos va dejando cicatrices como consecuencia de esos temblores que nos tocan soportar cada tanto. Va, de alguna manera, agrietando esa tersa piel con la venimos al mundo, en una cruel sociedad con el paso de los años, que aportan lo suyo al detrimento de lo que vemos en el espejo cuando nos lavamos los dientes. Pero, paradójicamente –o tal vez no– las cicatrices que quedan son las partes más fuertes, más sólidas, más resistentes de nuestra piel…

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