Lo que resta del día

Sólo quiero pedir un deseo final y después que me lleve a volar…Vicentico, Último acto

Toda nuestra vida, incluso desde antes de ser concebida, puede ser conjugada desde el lugar de dejar, desde el punto de vista de lo que se acaba.

Dejamos de ser un sueño para pasar a ser una realidad el día que nuestra madre queda embarazada. Y de ahí en más, nos la pasamos dejando cosas…

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Si no hubiera un mañana…

Morir mañana es tan bueno como morir cualquier otro día.Paulo Coelho

La puta que vale la pena estar vivo! Voy a disfrutar de la vida como si hoy fuera mi último día. Porque está claro que puede serlo. Porque en un santiamén y con el soplido final de la película “Los desconocidos de siempre”, puede que me saquen de este Mundo de un plumazo y desaparezca de la faz de la Tierra como el Kaiser Soze.

Así que nada de boberías. A vivir intensamente, plenamente, a full. Carpe Diem. A disfrutar del día! Que ahí está la verdadera felicidad.

No me pidas serenos planes. Dame sabor, dame emoción… quién sabe si voy a estar vivo mañana…

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Un día más, como cualquiera

Si no hiciste estupideces cuando eras joven,
no tendrás de qué sonreír cuando seas viejo.No me acuerdo quién lo dijo

No sé si cumplo 55, o es 5… 5… 5… y me dio la apoplejía…Chiste pelotudo que ya dije 300 veces

Dedicada a Oscar, que la inspiró.

Cuando los mortales empezamos a llegar a “cierta edad” nos dividimos en dos grandes grupetes en función de cómo la llevamos. Uno, que añora “los mejores años de su vida” y los recuerda con depresiva melancolía y otro, que pretende que estos son los mejores, tratando de compensar que “ya no son los mismos” que hace años.

Cumplimos 40 y nos da la popular crisis de la mediana edad. Repasamos qué hicimos, qué no, qué es lo que estamos a tiempo de hacer y qué ya no. Algunos sólo se deprimen por un rato, otros se separan y se compran una moto y una campera de cuero, alguna se encama con algún pendejo.

Cumplimos 50 y nos viene a la cabeza la estrofa de Cacho Castaña: “Voy camino a los cincuenta, punto y coma de la vida, sin pensar, sin darme cuenta, cerca del punto final”. Hijo de puta! Cerca del punto final?? La puta que te parió, Cacho…

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Cuando pase el temblor

Me encontré con este espacio de nuevo,
con ese niño que me habita.Fabio Massaro, entrañable amigo

Si digo que cada tanto la Vida nos lastima no creo que nadie se atreva a contradecirme. Todos y cada uno de nosotros tenemos ejemplos autorreferenciales que avalan esta sentencia.

Pero a mí me gusta más decir que la Vida nos marca, nos cincela, nos va dejando cicatrices como consecuencia de esos temblores que nos tocan soportar cada tanto. Va, de alguna manera, agrietando esa tersa piel con la venimos al mundo, en una cruel sociedad con el paso de los años, que aportan lo suyo al detrimento de lo que vemos en el espejo cuando nos lavamos los dientes. Pero, paradójicamente –o tal vez no– las cicatrices que quedan son las partes más fuertes, más sólidas, más resistentes de nuestra piel…

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La casa del lago

Todo el mundo sabe lo que tiene,
pero no todo el mundo sabe lo que eso vale.Anónimo

Si una mujer te dice “sos un boludo” y después se ríe,
es que algo estás haciendo bien.Anónimo (En realidad, no pude encontrar dónde lo leí)

Aunque es verdad que me llevo bien con mi lado femenino, mi amistad con ese costado no es tan fuerte como para menstruar. Pero a pesar de eso, tan sólo unos días atrás yo estaba en uno de esos días. De ésos en que un dolor –en mi caso de estómago– provocado por un disgusto, hace que agarres el filtro color violeta y veas todo absolutamente teñido de castaño oscuro. Y que descreas de todo aquello en lo que creías, dejando que el lado “House” que todos tenemos nos diga que todo es una porquería…

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Reflexiones de un perdedor

A los que me odian sin haberles hecho nada,
creo que llegó la hora de darles un motivo.Página Merlina ácida

Tal vez estaría bueno. En una de ésas, darles un motivo para que me odien a aquellos que lo hicieron sin razón alguna, tendría su cuota de satisfacción. No lo sé. Pero no es mi estilo. Me gusta más reflexionar al respecto y ver a qué conclusión puedo llegar.

Alguien dijo alguna vez, hablando de mi persona y como sentencia a partir de su sabiduría de vida y su particular escala de valores:
–Es un perdedor.
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