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No voy a soltarte

Y un día, cualquiera, pegás un golpe de timón.
Y no te das cuenta hasta después, cuando el barco está en el mar,
navegando hacia otros puertos…El autor, en una charla con un amigo

Dedicado a Caro, una amiga que cada día es más “gran”,
que me bancó y me banca.

Y a Malvina, en la esperanza de que le sirva.

–Bueno… no llegamos a la respuesta que queríamos… pero hubo una respuesta! Ahora a duelar, que esto también pasará! –me escribió Caro por Whatsapp, después de que yo le contara la negativa que acababa de recibir de esa mujer a la cual le había propuesto alguna forma de “encuentro”…

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Teoría de la cremallera abierta

Prepárense para andar con el cierre bajo…El autor

Mal que nos pese, la vida es realmente un jardín de rosas. La vida es bella, sin lugar a dudas, pero igual de repleta de espinas que el metafórico jardín.

Por eso, al mismo tiempo que la transitamos, disfrutando de sus tiernos colores rosas, blancos puros y pasionales rojos, nos vamos lastimando en el camino con las púas que el hermoso aroma que despiden no siempre compensa…

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Mi noche triste

Toma tu corazón roto, conviértelo en arte.Princesa Leia a Meryl Streep

–Acaso tu vida es perfecta? –me preguntó una amiga, casi molesta.
–Ja! No, por supuesto que no. Por? –pregunté sorprendido por su tono.
–Porque siempre escribís como si así fuera –sentenció.
–Hago hincapié en el lado positivo de las cosas –dije, encogiéndome de hombros.
–Por eso. Parece que sólo existe lo bueno –insistió.
–Hacer hincapié no es negar. Es reconocer los dos lados y e-le-gir sobre cuál recostarse –dije, pretendiendo ser poeta.
–De todas maneras, a veces está bueno un poco de melancolía… –remató.

Ok. Vamos a aprovechar que es domingo, que llovizna y que estoy un poco borracho. El clima ideal para darle el gusto a mi amiga y hacerle caso a la princesa Leia. Vamos a tratar de convertir en arte a mi corazón roto…

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Despertares

Te encontré y me desperté.Vicentico, Creo que me enamoré

Estuvimos años con alguien y ya no. Por lo que sea. Pero no fue. Y hoy estamos solos. Puteamos a la Vida, al Universo o –algunos temerarios blasfemos– al mismísimo Dios. O a todos al mismo tiempo.

Algunos salimos con cuanta cosa se nos cruce en el camino, otros nos deprimimos y nos metemos en la cama las 14 horas por día que sobran después de trabajar. Y toooodo el domingo, por supuesto.

Y en algún momento, después de todo ese enojo con la Vida, el Universo, Dios y el gato de la vecina, simplemente nos llamamos a silencio afectivo. A reclusión emocional.

Si solos estamos bien, para qué mierda nos vamos a complicar la vida…

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