Que la sangre no llegue al muro

Percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida, dejándome el alma herida y espina en el corazón…Carlos Gardel, Mi noche triste

Nos dejó. Un día se las tomó y nunca más volvió. La amábamos, la dejamos libre, y se avivó. O era un turro que salía con cuanta trola se le cruzara y lo echamos a la mierda porque lo descubrimos…
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La vida sin él

Estábamos, estamos, estaremos juntos. A pedazos, a ratos, a párpados, a sueños.Mario Benedetti

Y un día llegó a su casa, como todos los días. Y lo buscó, como todos los días. Para compartir el rato que siempre compartían.

Pero él no estaba. La oscuridad del silencio la envolvía como antesala de una angustia que aún no llegaba a percibir como propia…

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Quién golpea a mi puerta

Yo prefiero la montaña rusa.La abuela a Steve Martin, en Parenthood
No puedo negar de ninguna manera que hay aspectos hermosos, felices, plenos. Y que alguno de ellos puede acabarse en cualquier momento. Aun, si yo los cuido. Ahí radica la realidad implacable.Mi amiga Malvina

Era una noche cualquiera. O una tarde cualquiera. O cualquier momento del día. Un momento en el que ella estaba tranquila, relajada, sin demasiadas preocupaciones que atender. Y por eso el sobresalto. Por eso el susto cuando los dos golpes secos en la puerta resonaron en su living.

–Quién es? –preguntó.

Y sólo obtuvo por respuesta la insistencia en el llamado…

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Cuando el perdón no me alcanza

–Tengo miedo de herir el corazón de alguien.
–Por qué?
–Porque sé cómo duele.Antoine de Saint-Exupéry, El principito

Dedicada a Andrea, esa mujer que me enseñó mi humanidad

Aún en mis épocas de “gato”, nunca fui mujeriego en el sentido cabal de la palabra. El mujeriego es un tipo que engaña, que sale con muchas mujeres a la vez, pero sin que la mayoría o incluso ninguna esté al tanto de ello…

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Capitán de mi navío

Si el barco en que navegas peligra en naufragar,
tira los trastos viejos, tíralos al mar…Fragmento, no sé el autor

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Dedicada a Cynthia,
la “nena” que me enseñó a poner los huevos sobre la mesa,
por el módico precio de enseñarle a comer sandwiches sin que se desarmen.
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Si ya conté que a los 25 años era un boludo importante, a mis 19 calificaba para las Olimpíadas con serias oportunidades de ganar el oro en la disciplina “pendejo pelotudo”.

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Entre las llamas del infierno

Abandone toda esperanza aquél que entre aquí.Dante Alighieri, La divina comedia

Antes de que termines de leer estas líneas un viejo se sentirá cansado y solo y algún marginado va a golpearlo por el sólo hecho de que su ancianidad le resulta repugnante. Y algún grupo neonazi dará muerte a otro marginado porque les resulta repugnante su genética.

Antes de que termines de leer estas líneas, algún joven, por desesperación o hastío, se habrá drogado hasta la inconsciencia, sumido en la desesperación por encontrar algo que lo saque de este mundo que no lo alberga…

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