Fidelidad a la cacerola

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En el amor, la constancia es necesaria;
la fidelidad, es un lujo.Massimo D’Azeglio

Es un disparate conceptual que alguien pueda comer todos los días la misma comida durante años y años y que le siga gustando tanto que nunca tenga el deseo de probar otra.

Es más, es absolutamente imposible que no la pruebe. Que no le dé un buen mordisco a otra carne, aunque más no sea para variar. Aunque sólo sea por el placer de la diversidad.
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Desde mi isla perdida en el mar

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Espero que alguien reciba
mi mensaje en una botella. The Police, Message in a bottle

Soy el tipo que a veces se deja la barba más allá del largo que te gusta. El que se baña a diario hasta que se le juntan tres días de kilombo en el laburo y se mete en la cama, así como vino, durante esos tres días…

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La magia del amor

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–Qué hermosas flores! Son para mí? –preguntó ella.
–Usted es del 5to C? –repreguntó el florista.
–Si… –balbuceó ella sorprendida, con una tenue sonrisa que le bailaba en la boca.
–Entonces son para usted.

Recién estaba conociendo a la que más tarde sería mi segunda mujer y ese día era la víspera de su actuación en el Astral con el Coro Kennedy. Había comprado la entrada (sí, “la” entrada, fui solo) a la mañana y decidí la “jugada” de enviarle por adelantado las clásicas flores que se dan después de la actuación, combinadas con una tarjetita que lo justificaba.
“En este mundo del revés donde nuestras hijas se conocen antes que nosotros, primero van las flores y después voy a verte”, se podía leer. (Un galán yo…).

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La comezón del séptimo año

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Nada es para siempre, pero lo que se cuida dura un poco más.Página Una noche sin café

Y en una de ésas, lográs que dure hasta tu muerte…Yo

Estoy profundamente enamorado de mi casa. Nos conocimos hace unos cuantos años, después de un sinfín de citas con muchas otras que me decepcionaban apenas las veía, apenas empezaba a conocerlas.

Por eso fue tan maravilloso encontrarla. La vida nos juntó un domingo, casi de casualidad. Y aún cuando de afuera parecía ser como las otras, ni bien crucé su puerta comencé a conocer a la que sería como el Sol: única, vital, insustituible… y que se da una sola vez en la vida, si es que tenés suerte.
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