Dañado de por vida

Jamás encontrarás el amor de tu vida, pues el amor no se encuentra, se construye.Erich Fromm

Sí, así estoy. Irremediablemente dañado. De por vida. Por todos los años que me queden por delante. Sin cura. Sin remedio. Sin ninguna oportunidad de recuperación.

Yo era un tipo como todos. Había tenido parejas como todos. Ya había recorrido algunas veces el camino de “me gustás”, “me gustás mucho”, “te quiero un poquito”, y así hasta enamorarme.

Hasta que llegaste vos. Hasta que la vida nos juntó en la puerta de la primaria a la que iban mis hijas y la tuya…

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Renovemos la pasión

La magia del amor se acaba
cuando te acabas perdiendo en la rutina.Anónimo

Hace un tiempo leí un post que decía “Encontrar quien te ame es fácil. Lo difícil es encontrar quien no deje de hacerlo”.

El amor no es una cosa fácil por sí mismo. Que dure años, es un nivel de dificultad aún mayor. Porque la inevitable rutina va a meter la cola en ese amor y a ir carcomiéndolo de a poco, desgastándolo, despedazando el vínculo, matándolo suavemente.

Es la rutina lo que va a alejarnos del otro. Es la rutina la que va a aburrirnos a tal punto de que necesitemos fogonear la pasión con algo nuevo, diferente, si es que queremos que ese amor no deje de ser…

Bien, a la mierda. No creo que así sea.

Y porque creo que hay rutinas que son sencillamente maravillosas es que decidí escribir ésta, la carta de un hombre a su mujer:

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Cambiar el Mundo

Lo que está mal está mal, aunque lo haga todo el mundo,
lo que está bien está bien, aunque nadie lo haga.Anónimo, publicado por mi madre en su FB

En el Teatro Colón debe haber más de 1200 luces. Tan sólo la araña de bronce central cuenta con 735 lamparitas. Si una de esas 735 se quemara, dudo que fuera posible que un tipo que está esperando que el espectáculo comience notara que hay menos luz y le comentara a su mujer: “Che, se ve menos, no?”. Casi puedo afirmarlo.

Nadie notaría que hay una lamparita que ya no emite su luz, pero la realidad cambió, es indiscubtible que hay menos luz. Aunque nadie se dé cuenta…

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Cuando pase el temblor

Me encontré con este espacio de nuevo,
con ese niño que me habita.Fabio Massaro, entrañable amigo

Si digo que cada tanto la Vida nos lastima no creo que nadie se atreva a contradecirme. Todos y cada uno de nosotros tenemos ejemplos autorreferenciales que avalan esta sentencia.

Pero a mí me gusta más decir que la Vida nos marca, nos cincela, nos va dejando cicatrices como consecuencia de esos temblores que nos tocan soportar cada tanto. Va, de alguna manera, agrietando esa tersa piel con la venimos al mundo, en una cruel sociedad con el paso de los años, que aportan lo suyo al detrimento de lo que vemos en el espejo cuando nos lavamos los dientes. Pero, paradójicamente –o tal vez no– las cicatrices que quedan son las partes más fuertes, más sólidas, más resistentes de nuestra piel…

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Una guerra absolutamente perdida

Ves al mundo como es y como debería ser.
Lo que no ves es la gigantesca grieta en el medio.House a Cuddy, en Dr. House

Cuando mi hija mayor cumplió un año con el que entonces era su novio, allá lejos, a sus 16 años, el pibe desplegó un romanticismo del que no parecía capaz y le trajo de regalo un oso de peluche del tamaño de King Kong. Oso que dejaron sentadito en uno de los sillones del living cuando partieron a tomar algo.

En el otro sillón estábamos la que entonces era mi mujer y yo, mirando tele.

Señalando al oso, le dije:
–Sabés qué es eso?
–Qué? –me preguntó, sólo para darme el gusto de que pudiera desparramar un poco de mi ironía.
–La próxima decoración de nuestra cama…

Me miró como me miraba cada vez que yo sacaba a relucir mi lado “House”, meneó la cabeza entrecerrando los ojos y seguimos viendo la tele.

Sonreí, regodeado en la acidez de la que soy capaz…

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Sendero peligroso

Duro es el camino y sé que no es fácil,
no sé si habrá tiempo para descansar.Patricia Sosa, Aprender a volar

Somos gregarios por naturaleza. Qué quiere decir eso? Que nos relacionamos, que nos juntamos. Que Dios nos cría y no es el viento lo que nos amontona. Tenemos el visceral imperativo de compartir nuestra existencia con más seres humanos. Y no es sólo por necesidad, aunque eso se lleve su parte.

Y no nos quedamos ahí. No nos alcanza con la compañía de la sociedad en general. Queremos “álguienes” con quienes caminar más íntimamente, más en compañía. Por eso tenemos amigos, por eso formamos pareja.

Porque queremos disfrutar de esa sensación de “estar en casa”, de “hogar” que la calidez de los afectos nos da…

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