Es sólo un momento

Siempre hay un poco de verdad en cada “es broma”.
Una pequeña mentira en cada “no se”.
Un poco de sentimiento en cada “no me importa”.
Y un poco de dolor en cada “estoy bien”.La voz del muro

Todos los que hayamos tenido un hijo pasamos por la terrible primera etapa, ésa en la cual ese pequeño ser humano no tiene palabras, no cuenta con ese medio para comunicarse. Y nos desesperamos tratando de saber qué le pasaba cuando lloraba, palmeándolo en la espalda por si era un eructo atascado, frunciéndolo por la mitad para liberar sus posibles gases y mirando el reloj para calcular si era hambre, todo a la vez.

Pero aprendimos. Porque supimos escuchar los diferentes tipos de llanto y ver las distintas expresiones de ese “decir” de nuestro bebé. Y ante la ausencia de palabras, echamos mano de todo el resto de esa comunicación y logramos entender a ese hijo que lloraba.

Lo que parece que no aprendimos es la lección que la vida nos dio en ese entonces…

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Renovemos la pasión

La magia del amor se acaba
cuando te acabas perdiendo en la rutina.Anónimo

Hace un tiempo leí un post que decía “Encontrar quien te ame es fácil. Lo difícil es encontrar quien no deje de hacerlo”.

El amor no es una cosa fácil por sí mismo. Que dure años, es un nivel de dificultad aún mayor. Porque la inevitable rutina va a meter la cola en ese amor y a ir carcomiéndolo de a poco, desgastándolo, despedazando el vínculo, matándolo suavemente.

Es la rutina lo que va a alejarnos del otro. Es la rutina la que va a aburrirnos a tal punto de que necesitemos fogonear la pasión con algo nuevo, diferente, si es que queremos que ese amor no deje de ser…

Bien, a la mierda. No creo que así sea.

Y porque creo que hay rutinas que son sencillamente maravillosas es que decidí escribir ésta, la carta de un hombre a su mujer:

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Al don Pirulero

Dulce Caroline, los buenos tiempos nunca han sido tan buenos.
Me he inclinado a creer que nunca serían…Neil Diamond, Sweet Caroline

Cuando tenía 25 años era el encargado de Juan Salvador, un pub de Belgrano que en ese entonces, cuando a los bares se les decía pubs, estaba de moda. Siendo virtualmente dueño y señor de aquel lugar, podía decidir en qué puesto me ubicaba cada noche que abríamos. Y fue así que en un “spaghetti party” –cheta manera de transformar a un plato de fideos en algo con onda– decidí que iba a ser el “puerta”…

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Anoten esto, desgraciadas

A los hombres también se les cuida, se les valora
y se lucha por ellos…
Anoten eso, desgraciadas.Un anónimo que se animó a decirlo.

Muchachas, mujeres, féminas del orbe: Las he escuchado decir que somos una especie en vías de extinción, que aquellos hombres que somos “machistas” sólo en las cosas que las benefician y en ninguna de las que las perjudican estamos condenados a la desaparición de la faz de la Tierra. Las he oído quejarse, patalear, mufarse. Las he visto preguntarse dónde están los hombres. Hasta he visto a alguna ir a las Galápagos para ver si queda alguno ahí, protegido junto con las dos tortugas.

Miren, acá en la terraza hay unos cuantos. Todos tigres maduros, bien plantados. Pero nosotros también tenemos quejas. Acá va una.

Paciencia, lápiz y papel…

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Al borde de la muerte

Por un instante soñaré que todo puede suceder
y un día ya dejar de ser esclavos del silencio.Esclavos del silencio, Meteoros

No nos gusta el kilombo. Nadie en su sano juicio va a disfrutar de discutir con su mujer o con su hombre, mucho menos en esas veces cuando “discutir” significa, en una de ésas, “pelear”.

Y por eso, muchas veces elegimos hacer silencio. Simplemente para evitar el disgusto. Para “tener la fiesta en paz”

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Mi arma secreta

No crezcan, es una trampaAnónimo

Después de ese primer momento en el que el otro es sencillamente perfecto; después de ese segundo momento en el que toda esa perfección se viene en banda y se empieza a ver al otro tal cual es, llega la hora de decidir. Y cuando ese otro “nos calza” de una u otra manera, decimos un silencioso sí y comenzamos a construir ese amor que estamos empezando a sentir.

Y así va creciendo ese amor que estamos construyendo. Y así va creciendo nuestra relación, nuestro vínculo con el otro. Y así vamos creciendo nosotros…

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