Como era ella

El vino, tinto. La cerveza, amarga. Los cigarrillos, negros.
Me gusta todo aquello que deja huella cuando pasa.El autor

Por eso vuelvo. Porque es como era ella.

Un río que a veces tengo que ir a buscar porque retiró sus aguas muchos metros y me fuerza a un camino lleno de piedras entre el lodo. Y otras que viene a mí sin que yo tenga que hacer ningún esfuerzo…

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Sonata estival

Sé que he encontrado en tí mi eterno amorLionel Richie, Endless love

Cuándo fue que te conocí? No lo recuerdo. Realmente no lo recuerdo. Y cuándo fue que me enamoré de vos? Menos aún. A veces siento que te amaba antes de conocerte.

Aquellos que creen en existencias pasadas dirán que hoy sos quien sos en mi vida porque en una anterior no pudiste serlo. Pero no creo que sea así. Porque si hubo alguna vida antes de ésta, estoy seguro de que en ésa también te amé…
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Perfume de mujer

El orden es el placer de la razón,
pero el desorden es la delicia de la imaginación.Paul Claudel

Van a decir que es porque soy hombre.

Y que sólo por eso pude permitir que ella me haya visto quitarme las alpargatas con la punta del pie opuesto, cruzar mis brazos por mi cintura para quitarme la remera, revolearla sobre mi cabeza con la presteza de un torero, y dejarla apoyada sobre la baranda a mi derecha como una suerte de estandarte nocturno…

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La recompensa

A veces no hay próxima vez,
a veces no hay segundas oportunidades.
A veces es ahora o nunca.Publicado por La Arrolladora Banda El Limón

Si tuviera que describir a Gloria hoy, seguramente tendría que echar mano de adjetivos como “bestia” o “camión”. O decir frases como “estaba más buena que comer pollo con la mano”, dependiendo de la edad de a quien quisiera contarle acerca de ella.

Pero la imagen que tengo impresa en mi memoria fue captada por ojos de doce años y el registro físico que aún hoy por hoy pudiera sentir, sería mucho más parecido a un profundo silencio que a un alboroto hormonal…

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Déjala ser…

La belleza es aún más difícil de explicar que la felicidad.Simone de Beauvoir

Recuerdo que mi abuela me contó que cuando un bebé nacía, una de las primeras cosas que se hacía era contarle los dedos. Una especie de paneo general en el cual se aseguraban que todo estuviera en su lugar. Tiene ojos? Check! Orejas? Check! Todos los dedos y no sobra ninguno? Check!

Y una vez hecho el repaso decían: “Está perfecto”.

Hasta acá, más que comprensible. Sé por experiencia (doble) los nervios en la primera ecografía, los mismos nervios en la segunda y la repetición de ese cagazo en el momento del  parto, tensión que dura hasta que el médico te dice que está todo bien…

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Carta a una mujer de cierta edad

Entonces se desnudó y donde ella aseguraba que sobraban kilos,
yo juré que le faltaban besos.elementospe.com

La autoestima es eso: auto. Es algo de uno con uno mismo. Pero lo especular, lo que tiene que ver con la imagen que el otro nos “devuelve” no es moco de pavo, precisamente.

Hace un tiempo escribí una nota (Una especie en vías de extinción) en la que nos hacía cargo a nosotros, los hombres, de estar diezmando a las mujeres reales a partir de valorar una estética perfecta, joven –muy joven–, absolutamente inalcanzable para estas mujeres reales después de “cierta edad”.

Bien… vaya ésta, la carta de un hombre cualquiera a una mujer cualquiera, como reafirmación de qué es lo que valoramos los hombres –hombres– cuando nosotros también alcanzamos “cierta edad”.

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