En tus manos…

Y si te abro mi corazón,
y te enseño mi lado débil…
Qué harías?Pink Floyd, The final cut

Un cirujano cardiovascular es tan humano como cualquiera de nosotros. Tan expuesto al error como cualquiera de nosotros. Pero cuando está operando, no le puede temblar el pulso. No tiene margen para equivocarse. Se puede equivocar antes o después, pero no ese preciso instante en el que tiene – literalmente– el corazón del paciente en sus manos. Porque el escalpelo va a hacer un tajo ahí, en aquél lugar en el cual le va a costar la vida a aquél que está totalmente entregado en la camilla.

Mucha presión? Puede ser. Pero nadie lo obligó a ser cirujano.

Cuando pongo mi corazón en tus manos, en el preciso momento en el que te muestro mi lado más débil, tampoco podés titubear. Tampoco puede temblarte el pulso.

Mucha presión? Puede ser. Pero nadie te obligó a estar conmigo…

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Carta para cuando vuelva a encontrarte

Perdona mi impuntualidad.
Me habría encantado haber llegado antes a tu vida.Semillas de la pasión

Por alguna extraña razón, después de determinada edad, cuando uno comienza a enamorarse de esta nueva persona en nuestra vida, tiene la tendencia a pensar en qué podría haber sido, cómo podría haber sido, si la historia hubiera sido otra y la hubiésemos conocido antes. Y nos calmamos inventando que todo lo caminado fue sólo el sendero para llegar adonde hoy estamos. Algo así como una romántica película de unas ciento ochenta mil horas (20 años, más o menos) que hoy llega al momento cúlmine. Ése en el que esos dos enamorados finalmente se encuentran…

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Melodía desencadenada

 

Un día voy a escribir todo lo que siento.
Y vas a leerlo y a preguntarte si se trata de ti.
Y probablemente sí.
Y posiblemente ya no.Instagram/Escritos

La imaginación tiene ese fantástico poder. Con la imaginación puedo hacer cualquier cosa. Lo que se me ocurra.

Por eso hoy, mujer, voy a tocar el piano para vos. Y voy a componer, sobre la marcha, una melodía única, con la esperanza de que apenas logre reflejar todos los sentimientos que despertás en mí. Pero no voy usar notas musicales. Voy componerla utilizando un montón de verbos que encontré en un cajón donde guardo todo aquello que absorbo de la Vida. Un cajón repleto de pasiones, de las más rojas y de las más calmas, pero todas con un nivel de intensidad que con sólo tocarlas me recorre la sensación de una nueva huella que queda grabada en mí cada vez que las vivo.

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Perdices para la cena

Nadie dijo que fuera fácil.
Nadie nunca dijo que sería tan difícil.Coldplay, The Scientist

Y vivieron felices y comieron sushi. Sí, ya sé, no rima. Pero quería aggiornarlo un poco y por eso cambié perdices por algo más actual. Pensándolo bien, podría haber dicho “y comieron perdices de autor…” Dios… qué boludos podemos ser.

No me distraigo más. Volvamos al “Y vivieron felices”…

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Devórame otra vez

Deberías haberme dado tiempo para poder ir cumpliendo la promesa que mis besos te hacían…El autor

“Qué buena que está la hija de puta! Te juro que la parto al medio” bien podría ser la frase que condensaría el deseo animal que te asalta cuando tenés enfrente alguien que te atrae mucho físicamente.

Querés arrancarle la ropa, partirle la boca, arrojarla a la cama. Saltar sobre ella para darte un buen revolcón, de ésos en los que es difícil distinguir si estamos teniendo relaciones o compitiendo por un campeonato de lucha libre.

Romper cosas en el camino, caer de la cama, golpearte la cabeza… todos síntomas que denuncian la increíble pasión que estamos viviendo.

Porque eso es la pasión… no?

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Dañado de por vida

Jamás encontrarás el amor de tu vida, pues el amor no se encuentra, se construye.Erich Fromm

Sí, así estoy. Irremediablemente dañado. De por vida. Por todos los años que me queden por delante. Sin cura. Sin remedio. Sin ninguna oportunidad de recuperación.

Yo era un tipo como todos. Había tenido parejas como todos. Ya había recorrido algunas veces el camino de “me gustás”, “me gustás mucho”, “te quiero un poquito”, y así hasta enamorarme.

Hasta que llegaste vos. Hasta que la vida nos juntó en la puerta de la primaria a la que iban mis hijas y la tuya…

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