La juventud perdida

Que no te preocupe hacerte viejo.
Vas a seguir haciendo pendejadas… pero más despacitoAnómimo

Ya no puedo ir a tomar caña Legui a la estación de trenes de Flores como hacía a mis 15 años. Ya no tengo edad ni pulmones para comprarme un paquete de Particulares 4 sin filtro a medias con el Pollo y sentarnos en algún umbral de una casa a charlar hasta tarde todas las noches. Ya no puedo tocar timbres y salir corriendo todos los mediodías al regreso del colegio. Mucho menos para jugar al ladrón y afanarme alguna boludez del kiosquito de la misma estación de trenes, cada vez que volvemos con Esteban de Educación Física, a las siete y media de la tarde. Y mi abuelo ya no vive para poder confesarle eso sólo porque a Esteban lo atraparon cuando se sentó “a descansar” cuando el dueño del kiosco nos corrió. Y escuchar a mi abuelo murmurar “qué boludo”…

No. Ya no…

seguir leyendo… “La juventud perdida”

Carta para cuando vuelva a encontrarte

Perdona mi impuntualidad.
Me habría encantado haber llegado antes a tu vida.Semillas de la pasión

Por alguna extraña razón, después de determinada edad, cuando uno comienza a enamorarse de esta nueva persona en nuestra vida, tiene la tendencia a pensar en qué podría haber sido, cómo podría haber sido, si la historia hubiera sido otra y la hubiésemos conocido antes. Y nos calmamos inventando que todo lo caminado fue sólo el sendero para llegar adonde hoy estamos. Algo así como una romántica película de unas ciento ochenta mil horas (20 años, más o menos) que hoy llega al momento cúlmine. Ése en el que esos dos enamorados finalmente se encuentran…

seguir leyendo… “Carta para cuando vuelva a encontrarte”

Lo que resta del día

Sólo quiero pedir un deseo final y después que me lleve a volar…Vicentico, Último acto

Toda nuestra vida, incluso desde antes de ser concebida, puede ser conjugada desde el lugar de dejar, desde el punto de vista de lo que se acaba.

Dejamos de ser un sueño para pasar a ser una realidad el día que nuestra madre queda embarazada. Y de ahí en más, nos la pasamos dejando cosas…

seguir leyendo… “Lo que resta del día”

Si no hubiera un mañana…

Morir mañana es tan bueno como morir cualquier otro día.Paulo Coelho

La puta que vale la pena estar vivo! Voy a disfrutar de la vida como si hoy fuera mi último día. Porque está claro que puede serlo. Porque en un santiamén y con el soplido final de la película “Los desconocidos de siempre”, puede que me saquen de este Mundo de un plumazo y desaparezca de la faz de la Tierra como el Kaiser Soze.

Así que nada de boberías. A vivir intensamente, plenamente, a full. Carpe Diem. A disfrutar del día! Que ahí está la verdadera felicidad.

No me pidas serenos planes. Dame sabor, dame emoción… quién sabe si voy a estar vivo mañana…

seguir leyendo… “Si no hubiera un mañana…”

Toda una vida de fracasos

Las nubes grises también forman parte del paisaje.Ricardo Arjona, Fuiste tú. (Y bueno… algún día tenía que citarlo).

Hace poco escuché la opinión de alguien que decía que los medios eran adictivos porque permitían hacer de cuenta que uno tiene una vida fantástica, exitosa, digna de ser envidiada por todos aquellos que tienen el privilegio de ver qué fantástico asado comimos hoy, a qué maravilloso lugar nos fuimos de vacaciones o cuánto nos amamos con esa mujer.

Por lo que decidí que, aunque más no sea para balancear un poco, hoy voy a contar una historia de fracasos, de derrotas, todas encadenadas en el orden en que ocurrieron. Salteando las épocas de días sin nubes grises absolutamente a propósito. Para que no jodan. Para que nadie crea ni por un instante que ésta es la historia de un exitoso.

A ver…

seguir leyendo… “Toda una vida de fracasos”

Contra viento y marea

El diablo susurró en mi oído:
–No eres lo suficientemente fuerte para resistir la tormenta.
Hoy le susurré al diablo en el oído:
–Yo soy la tormenta.Vida lúcida

Aquellos que por los (d)años vividos venimos más o menos lastimaditos tenemos un sistema de alerta que cierra en forma automática la escotilla cuando conocemos a alguien que, por el motivo que sea, “nos mueve el piso”, cuando hace que nuestro barco escore y peligre en zozobrar.

No queremos más Lola –hoy voy a usar todos los dichos que denuncian la edad que tengo– porque esa “Lola” terminó demasiadas veces en lola-mento. Y la pasamos como el culo en el camino de ese lamentar…

seguir leyendo… “Contra viento y marea”