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No lo sé… y eso es todo

Que puedas recordarlo todo no quiere decir que lo sepas todo.Promo de la película “Bourne 5”

“Me acuerdo muy bien de lo que hiciste” o “tengo bien presente aquello que dijiste” son frases que bien podrían darse en el marco de una hipotética charla entre dos, donde uno no perdona lo que el otro hizo o dijo.

Cómo hacerlo? Si recordamos perfectamente cuán mal nos hizo sentir, cuánto nos dolió aquel momento que tenemos grabado a fuego en el recuerdo.

Tenemos muy buena memoria y ni en pedo podremos perdonarlo…

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Amor eterno

Cada relación alimenta una fortaleza o una debilidad en ti.Mike Murdock, pastor evangelista

Fue absolutamente casual. Nunca me propuse encontrarla ni creo que ella se haya propuesto encontrarme. Nos conocimos hace años y jamás planeamos volver a reunirnos. Como siempre pasa con los grandes amores, no son pensados de antemano; simplemente se despliegan y te envuelven.

Son amores eternos, que están ahí, incólumes, estoicos, a la espera del momento justo para volver a ser. Y que cada tanto, reaparecen para iluminar tu vida…

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Es sólo un momento

Siempre hay un poco de verdad en cada “es broma”.
Una pequeña mentira en cada “no se”.
Un poco de sentimiento en cada “no me importa”.
Y un poco de dolor en cada “estoy bien”.La voz del muro

Todos los que hayamos tenido un hijo pasamos por la terrible primera etapa, ésa en la cual ese pequeño ser humano no tiene palabras, no cuenta con ese medio para comunicarse. Y nos desesperamos tratando de saber qué le pasaba cuando lloraba, palmeándolo en la espalda por si era un eructo atascado, frunciéndolo por la mitad para liberar sus posibles gases y mirando el reloj para calcular si era hambre, todo a la vez.

Pero aprendimos. Porque supimos escuchar los diferentes tipos de llanto y ver las distintas expresiones de ese “decir” de nuestro bebé. Y ante la ausencia de palabras, echamos mano de todo el resto de esa comunicación y logramos entender a ese hijo que lloraba.

Lo que parece que no aprendimos es la lección que la vida nos dio en ese entonces…

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Contra viento y marea

El diablo susurró en mi oído:
–No eres lo suficientemente fuerte para resistir la tormenta.
Hoy le susurré al diablo en el oído:
–Yo soy la tormenta.Vida lúcida

Aquellos que por los (d)años vividos venimos más o menos lastimaditos tenemos un sistema de alerta que cierra en forma automática la escotilla cuando conocemos a alguien que, por el motivo que sea, “nos mueve el piso”, cuando hace que nuestro barco escore y peligre en zozobrar.

No queremos más Lola –hoy voy a usar todos los dichos que denuncian la edad que tengo– porque esa “Lola” terminó demasiadas veces en lola-mento. Y la pasamos como el culo en el camino de ese lamentar…

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