Entre las llamas del infierno

Abandone toda esperanza aquél que entre aquí.Dante Alighieri, La divina comedia

Antes de que termines de leer estas líneas un viejo se sentirá cansado y solo y algún marginado va a golpearlo por el sólo hecho de que su ancianidad le resulta repugnante. Y algún grupo neonazi dará muerte a otro marginado porque les resulta repugnante su genética.

Antes de que termines de leer estas líneas, algún joven, por desesperación o hastío, se habrá drogado hasta la inconsciencia, sumido en la desesperación por encontrar algo que lo saque de este mundo que no lo alberga…

El Mal de Chagas estará infectando para siempre la sangre de algún campesino argentino porque los políticos de turno seguirán ocupándose de sus agendas personales, en las que no entran acciones que no devuelvan muchos votos.

Antes de que termines de leer estas líneas, una familia africana entrará con sus polvorientos bártulos en un campo de refugiados, con la mirada perdida en un horizonte que no alcanza a divisar, con la ansiedad puesta en un futuro absolutamente incierto. Y del otro lado de las gigantescas cercas alambradas construidas para mantenerlos a distancia, el miedo a la hiperinvasión sacará a relucir lo peorcito de los afectos de los que somos capaces los seres humanos.

Una mujer árabe va a llorar sobre el cuerpo acribillado de su hijo y, del otro lado de la frontera, una judía va a estar haciendo lo mismo. Y ambas estarán transmutando dolor en más odio, reafirmando el siniestro círculo vicioso que sirve de alimento a los intereses de aquellos que sostienen las guerras por lisa y llana ambición económica.

Antes de que termines de leer estas líneas, un negro será echado a culatazos de una calle para blancos y acribillado si se resistiera y un blanco va a morir a manos de negros por haber cometido el delito de pasar por el lugar equivocado.

Habrán muerto cientos de chicos por falta de alimentación mientras toneladas de comida irán a la basura porque no se vendieron en las últimas dos horas. Y otros tantos morirán por enfermedades absolutamente curables, pero que para combatirlas se necesitan medicinas que no llegan por desidia de la Humanidad.

Antes de que termines de leer estas líneas, empezará la pesadilla de un prisionero político sometido a tortura, y al mismo tiempo, activistas políticos asesinarán a alguien por reivindicaciones ideológicas.

Antes de que termines de leer estas líneas caerá más lluvia sobre pueblos inundados porque se destruyeron la selva y el bosque y, paradójicamente, en una suerte de ironía indigerible y muy lejos de ahí, morirá de sed toda vida por el mismo motivo.

Un grupo de manifestantes será reprimido salvajemente por el sólo pecado de protestar y a la vez, en algún otro lado, un transeúnte será apaleado por un grupo de manifestantes por la mera intención de seguir camino a su trabajo.

Antes de que de termines de leer estas líneas un narco habrá logrado cruzar la frontera con la basura con la que se hace rico, un nene entrará por primera vez a la fábrica en la cual van a explotarlo laboralmente, algún sicario habrá matado a alguien por encargo, un avión habrá caído con doscientos daños colaterales porque uno debía morir…

Antes de que termines de leer estas líneas el Mundo al que despertamos a diario habrá recorrido una vez más los 9 círculos del infierno y habrá paseado por la avaricia, la ira, la violencia, el fraude…

Y sólo por eso, antes de que termines de leer estas líneas, voy a apretar los dientes un poco más.

Para juntar la fuerza con la que me levanto todos los días para dar pelea a este infierno.

Con mis ganas, con mi amor, con mi vida.

Porque no pienso abandonar la esperanza, aún después,

ya de vuelta entre las llamas,

cuando haya terminado de escribir estas líneas…

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