De naranjas, manzanas y otros días internacionales

La igualdad de género tiene que ser una realidad vivida.Michelle Bachelet

En algún momento de nuestras vidas comprendemos que no hay tal cosa como media naranja. Las mujeres son naranjas completitas y nosotros, unas sencillas manzanas, también completitas. Ambos frutas, pero eso es todo el punto de comunión, que no es poco…

Soy de los que creen en “la posición masculina y la femenina”… Incluso estoy en el universo de hombres que entienden a la mujer como objeto de deseo, pero en el sentido de target, no de cosa.

Disfruto muchísimo de lo que dio en llamarse la posición pasivo-agresiva, ésa en la que nos engañan haciéndonos creer que somos nosotros los activos, los que vamos al frente, los que conquistamos… No creo en la igualdad al extremo que como sociedad queremos plantear, porque eso sería perderse el placer de las diferencias…

Y desde esta posición “retrógrada” es que escribo.

Dije, somos naranjas y manzanas. Pero ambos géneros con la misma calidad de frutas. Somos hombres y mujeres, por momentos hasta brutalemente diferentes en algunas áreas, pero todos exactamente de la misma calidad en términos de ser humano.

No es más grave que asesinen a una mujer que a un hombre. Es la misma barbaridad. Es la aniquilación de una vida. Por eso no necesito llamarlo femicidio, término que está puesto, a mi entender, como nube de humo para tapar el lugar de mierda que le seguimos dando a la mujer.

No me van a ver saludar ni a mis hijas el día internacional de la mujer, porque las honro a diario. Primero, en su calidad de seres humanos y luego, por supuesto que también en su condición de naranjas. Porque mientras el 8 de marzo desplegamos nuestros “respetos”, seguimos viviendo en un mundo donde las mujeres tienen lugar en la política por decreto y no por aceptación de la inteligencia y capacidad que tengan y es por eso que una vez que la “cuota” está cumplida, pobre de la siguiente mujer que quiera sumarse.

Porque seguimos viviendo en un mundo donde la mujer sigue siendo un objeto en miles de competencias de “Miss pelotas” donde se elige a la más “linda” como Reina de la batata. Y si alguien cree que es mera ironía, lo invito a investigar un poquito. Porque cuando compiten para ser “Miss Universo” la degradación está oculta tras la grandilocuencia de la palabra, pero cuando la “Miss” es la de la salchicha parrillera, ya ni siquiera nos podemos hacer los boludos.

Porque vivimos en un mundo que ha reemplazado la acción por el discurso. Nos llenamos de “femicidios”, días internacionales, violencia de género (como si la violencia fuera más o menos chota dependiendo de los cromosomas que porte la víctima), “todos y todas” y “presidenta”, pero las seguimos cagando a diario juzgándolas prioritariamente por cuán bien distribuida esté la carne que portan…

Presidente es el ente (el ser) que preside, la violencia es violencia, “todos” es un genérico que abarca ambos sexos, y un asesinato es terrible sin importar qué es lo que el muerto tiene entre las piernas.

Las mujeres son naranjas y los hombres manzanas. Ambas frutas son seres humanos.

El día que aceptemos esta premisa, habremos comenzado a transitar el camino genuino,

realmente genuino,

hacia esa igualdad que buscamos…

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